Los guajes mineros: infancias rotas bajo tierra que marcaron la historia de Asturias y vuelven a resonar tras el accidente de Adamuz

Los guajes mineros: infancias rotas bajo tierra que marcaron la historia de Asturias y vuelven a resonar tras el accidente de Adamuz
Los guajes mineros: infancias rotas bajo tierra que marcaron la historia de Asturias. cuatro.com
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Recientemente, la mina ha vuelto a estar en el foco de la noticia tras el trágico accidente que tuvo lugar el Adamuz. Un suceso que recuerda más a otra época que en la que estamos actualmente: el grisú, desprendimientos, gente atrapada... todo eso forma parte de la historia en varias partes de España y 'Cuarto milenio' se ha encargado de recordárnoslo. Una parte de la historia que sin los guajes mineros no se entiende: niños que desde muy temprana edad se dejaban sus mejores años, su salud y su vida en el durísimo oficio de la minería.

Y es que hasta los años 60 aún trabajaban en las minas asturianas menores de 16 años. Fueron infancias y adolescencias rotas o perdidas bajo tierra, especialmente en minas de carbón. El periodista de Pablo Villarrubia viajó a las entrañas de estas minas donde entrevistó a los pocos guajes (niños) mineros que aún sobreviven para contar a 'Cuarto Milenio' sus vivencias, como los diversos accidentes de los que fueron testigos dentro de los túneles y la pérdida de sus compañeros.

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Todo esto en un reportaje en el que visitamos la antigua mina del Pozo de San Luis (actual Ecomuseo Minero del Valle de Samuño) y el Museo de la Minería y de la Industria de Asturias, MUMI, en El Entrego, ambos en Asturias.

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Y es que sin duda, las vidas de los niños (o guajes mineros) están marcadas por la dureza, dolor y sufrimiento. En 'Cuarto milenio' hemos podido ver algunas de las fotografías que reflejan esas 'infancias rotas por completo'. Y todo esto a pesar de que las leyes de 1908 señalaban que los menores de 16 años solo podían hacerlo en el exterior.

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Albino Suárez Cortina, escritor y autor de “Bajo Tierra”, fue uno de estos guajes que empezó en la mina a los 14 años. No tuvo infancia, ya que comenzó a trabajar muy pronto empujando un carretón de grava de piedra y, poco después, en las minas asturianas: "A los 16 años falsifiqué las fechas para poder entrar en la mina", señala el cronista y poesta en 'Cuarto milenio'.

Albino asegura que iban todos en fila "por aquella galería con una lámpara eléctrica, una especie de 'ánimas en pena', de procesión... Tenía las manos como si fuera lepra. No había guantes ni ropa".

Albino Suárez a los 16 años, en una imagen rescatada por 'Cuarto milenio'

Alfredo Peón Flores ha sido otro minero entrevistado por 'Cuarto milenio', quien en 1949 quedó huérfano de su padre, que era minero. 'El guaje' se convirtió en el cabeza de familia de sus cuatro hermanos: empezó de albañil y acabó en la mina. "Era cuestión de pala. Empecé con los picadores paleando carbón. Después salimos para la galería, paleando com máquinas. En la mina, tragando polvo, se conserva uno así de guapo como yo". Además, 'El guaje' cuenta que mucha gente murió estando él trabajando: "Yo solo tuve un accidente en una uña en 35 años".

Y es que las condiciones en las que trabajaban estos mineros eran fatídicas y deprovables. Todos se la jugaban día sí y día también, y luchaban por sobrevivir y llevar comida a casa a sus respectivas familias, algo que para ellos era más importante que incluso su vida propia.

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Más testimonios de una infancia bajo tierra

Por otro lado, 'Cuarto milenio' también ha entrevistado a Arcadio Nicanor Álvarez, quien empezó también a una edad muy temprana a trabajar en la mina, pero no en los túneles, sino en el exterior, como pinche y asistiendo a los mineros adultos en tareas básicas, como transportar herramientas, lámparas, hacer recados... el primer paso en la carrera minera antes de pasar a trabajos más especializados o peligrosos.

Julio Besteiro Bayón, por su parte, nació en la localidad de Repredoso (Asturias) en 1935 y empezó a trabajar como guaje minero a la edad de los 13 años: "Hacía de vagonero y de todo... me acuerdo que murieron dos y que hubo una quiebra en la mina que arrastró, bajando hasta abajo. Lo sentí y escapé. Al poco tiempo hubo una explosión. Yo me libré por los pelos. Pero ellos no, que bajó el carbón con ellos hasta la galería y murieron instantáneamente. Yo tuve suerte de escapar".

Otras historias fueron registradas por Fini Díaz Lada, autora de “La Nueva y su Entorno”, como la del joven Secundino que falleció en el primer día de trabajo.

Un problema que persiste en la actualidad

Padres y abuelos de muchos españoles vivieron esa triste realidad hasta hace relativamente poco tiempo. Desgraciadamente, hoy en día aún existen miles de niños y adolescentes que trabajan en minas en varios países del mundo, especialmente en África, Asia y América Latina, a pesar de los avances legislativos y compromisos internacionales para erradicar el trabajo infantil. Ellos siguen expuestos a graves riesgos para su salud, como aquellos guajes mineros que se sacrificaron con su propia vida para poder ayudar a sus familias.