Análisis de Labyrinth of Galleria: The Moon Society, laberintos y tesoros para los más exigentes

  • Labyrinth of Galleria: The Moon Society es un dungeon crawler muy duro, solo para los más fanáticos del género

  • El juego de Nippon Ichi Software es la secuela espiritual de Labyrinth of Refrain: Coven of Dusk

Si te gustan los juegos RPG de explorar y expoliar mazmorras, del estilo de Etrian Odyssey o del menos conocido Labyrinth of Refrain: Coven of Dusk, este título de NIS (los creadores de Disgaea) será una grata sorpresa para ti. Se trata de la secuela espiritual de ese Labyrinth of Refrain que hemos mencionado y que llegó hace unos años en exclusiva a Nintendo Switch. Ahora, Labyrinth of Galleria: The Moon Society vuelve con la misma receta, tremendamente clásica y pura de dungeon crawler, lo que será una barrera de entrada para la mayoría, pero un disfrute total para los fans de este estilo más puro.

De hecho, la historia en torno al juego y las escenas donde se narra esta es la parte menos importante del título y, de hecho, se cuenta en forma de una novela visual al más puro estilo JRPG. Sobre fondos pintados a mano y con personajes planos manga que cambian de expresión cada tres o cuatro ‘tochos‘ de texto conoceremos la historia de Eureka, una muchacha con un don especial para encontrar cosas. Eureka viaja a una extraña mansión donde se pondrá a trabajar a las órdenes de una bruja que le hará un encargo muy especial: explorar las infinitas mazmorras que se extienden bajo la mansión para encontrar unos objetos muy preciados: unos poderosos artefactos llamados Curios.

Para ello, la bruja en cuestión nos ofrece una lámpara mágica que encierra un espíritu llamado Lanterne que nos permitirá acceder a los laberintos y que nos da el poder sobre unas marionetas que conformarán nuestro pequeño ejército a la hora de enfrentarnos a los innumerables enemigos que pueblan los laberintos. Estos son enormes, con multitud de pisos y ofrecen a los exploradores más osados cientos de tesoros y recompensas. Eso sí, los tesoros se venden caros. Los combates por turnos son constantes, con todo tipo de criaturas y decenas de monstruos finales. Y ahí entra nuestra habilidad para gestionar, mejorar y dominar a nuestras marionetas y sus habilidades en los combates.

Obviando las eternas escenas de la novela visual, el juego en los laberintos se muestra en una perspectiva en primera persona, donde tenemos que movernos y explorar cada mazmorra, abrir puertas, examinar objetos y, prácticamente a cada paso, salir indemne de algún combate por turnos. Aquí tenemos que demostrar nuestra pericia creando, entrenando y mejorando a nuestras marionetas, que tienen el aspecto de chicos y chicas sacadas de una serie anime. Solo vemos sus dibujos planos, su aspecto con un dibujo de arte y sus estadísticas, porque ni siquiera los veremos en acción. Los combates aquí son poco más que una batalla con tablas de Excel. Datos, estadísticas, opciones y unos rigurosos turnos que se suceden en milésimas de segundo. Hemos ganado, recogemos las recompensas, nuestras marionetas ganan experiencia y otra cosa.    

En el juego iremos ganando habilidades y mejoras y la microgestión de las unidades de batalla y el equilibrio del equipo tiene todas las posibilidades que los fans del género adorarán. El rastreo de las mazmorras y los pequeños y grandes triunfos en sus combates otorgan suficientes recompensas para saber que ha merecido la pena. El juego es realmente justo y premia el esfuerzo y los combates y la progresión están muy bien ajustados. Y, si te gusta el género, tienes horas de juego para llenar meses de tu tiempo libre.

El título cuenta con voces en japonés y en inglés y los textos en pantalla están en inglés, lo que puede ser otra barrera para muchos jugadores. Como decimos, gráficamente no tiene mucho, ya que sus desarrolladores no han querido centrarse en este aspecto y han quemado todas las naves en el diseño de juego. Por eso puede resultar tan tosco y duro si no eres un conocedor del género en profundidad. En cuanto a su banda sonora, abundan las melodías de piano profundas y estridentes, muy del gusto nipón.

En definitiva, una maravillosa sorpresa para los que adoren los JRPG de exploración de mazmorras por turnos, pero un título difícil para los no iniciados. Es un título que ha llegado sin hacer mucho ruido pero que puede ser una buena opción para fans de juegos como Etrian Odyssey.