Un soltero descoloca a Carlos Sobera con unos falsos implantes en el pecho y su cita lo compara con Montoya

Un soltero vacila a Carlos Sobera con sus presuntos implantes mamarios y este le devuelve la broma en 'First Dates'
La incredulidad de una soltera al descubrir quién ha pedido ser su cita en 'First Dates': "Yo pensaba que era gay"
María José tiene 43 años, es estudiante y pensionista que llega desde Tarragona con ganas de encontrar el amor. A Carlos Sobera le explica que ha tenido relaciones cortas, largas y momentos más bonitos y menos. Ahora busca una persona que "esté en los 20", refiriéndose a chicos con mucha vitalidad porque los 40 son los nuevos 20, asegura. Le encantaría una persona cariñosa porque ella es un auténtico "koala".
Por la puerta llega Juanca, un pensionista de 48 años que llega desde Cambrils, Tarragona, con ganas de encontrar su gran "tesoro", sin embargo, siente que todo tiene que ver con "encontrar el amor propio y expandirlo". Tras su presentación, el soltero conoce a Carlos Sobera, a quién le da un gran apretón de manos, tal es así que el propio presentador le pregunta si hace deporte y su respuesta le deja estupefacto.
En este momento el soltero deja en shock a Sobera: "Me he puesto implantes de pecho", asegura. La sorpresa ha llegado tan de golpe, que Sobera ha tenido que preguntarle: "¿Qué te has puesto implantes de pecho? Me estás tomando el pelo", a lo que él sin pensarlo dos veces le hace una demostración. De nuevo Carlos estaba boquiabierto y no dudaba en preguntarle por el motivo de esta operación.
Carlos Sobera le devuelve la broma al soltero: "¿En el pelo si te has hecho?"
Juanca le explica que "me apetecía tenerlos porque quedan bonitos", pero a los segundos le confiesa al presentador que era una broma. Carlos aprovechaba la situación para soltarle otra: "¿En el pelo si te has hecho algo, no? Venga que es broma".
Tras esto, después de conocer el lado cómico del de Cambrils, llega el momento de que los solteros por fin se conozcan. Sin embargo, él sigue en su mecánica de hacer bromas hasta con el propio camarero, por lo que no ha podido hablar en la barra con su cita apenas nada. Ya en este momento, la pareja puede dirigirse hasta la mesa donde descubrirán si están hechos el uno para el otro.

