Una lluvia de zascas entre dos comensales de 'First Dates' deja una velada tensísima: "No me tengo que cortar ante nadie"

Descubre al completo la cita de Adrián y Sania en First Dates
La tajante decisión de un soltero al enterarse de que su cita tiene una pareja estable: "Un polvo y ya"
Adrián tiene 46 años, es pintor y llega desde Santa María Palautordera, Barcelona para conocer el amor bajo los focos de 'First Dates'. Se define con una persona tranquila a la que no le gusta discutir. A Lidia Santos le cuenta que originariamente es de Rumanía y en el amor no le ha ido del todo bien; ha tenido una relación de 10 años con la que ha tenido un hijo.
Ahora confiesa que está "en el mejor momento" de su vida. Después de conocer un poquito de él, Sania entra por la puerta, una mujer de 45 años que llega desde Tarragona para conocer a su otra mitad. Se considera una persona muy feliz y tiene claro que "me voy a morir así".
Desde la barra del restaurante, la soltera le ha dado la mano para presentarse porque sin conocerle no da dos besos; algo que ha chocado drásticamente a Adrián: "Hubiese preferido una europea más que una latina, he tenido malas experiencias". Ella no ha sentido la chispa que esperaba al verle y tras esto, Lidia les acerca hasta la mesa para que puedan descubrir si están hechos el uno para el otro o si, por el contrario esto se queda en una bonita velada.
Sania, en shock al descubrir que su cita pesca: "Estas matando a los pececitos"
Ya desde la mesa la pareja comienza a conocerse más a fondo. El soltero le cuenta que le gusta el ciclismo, el senderismo y la pesca. De esto último ha visto la negativa reacción de la soltera y le asegura que le da "pena"; pero a Sania esto le ha echado para atrás porque es muy animalista, asegura. Al conocer este dato, la soltera le ha lanzado un gran zasca: "Mucha pena no te dará cuando vas y los pescas. Estás matando a los pececitos".
La cena continúa y parece que los zascas vuelan en esta cena cuando la soltera ha visto que ha tomado una copa de vino, a lo que le comenta "¿Te gusta el drinking, eh?" Esta pregunta ha molestado al soltero y le ha explicado que durante la semana no bebe nada más que agua, pero si está en una cena le gusta también disfrutar de una copa de vino. Asimismo, al restaurante le ha expresado su molestia ante tal comentario: "No me tengo porque cortar ante nadie, si me apetece me lo voy a tomar. Una copa o dos, las que haga falta".

