El sugerente regalo de una soltera de 'First Dates' sube los calores a su cita: "¡Precioso!"

Descubre al completo la cita de Marina y Carlos en 'First Dates'
Un soltero de ‘First Dates’ descoloca a su cita al sincerarse sobre su vida: “Desaparecí 30 años”
Por la puerta del restaurante 'First Dates' entra Marina, una camarera de 31 años. La soltera llegaba al programa con un objetivo claro: conocer a Carlos. "Me puedo llevar muy bien con él. Tiene muchos tatuajes como yo y tenemos en común la suspensión corporal", explicaba la soltera sobre su cita de esta noche, con el que ha hablado un par de veces a través de sus redes sociales.
Al escuchar que la soltera hacía suspensión corporal y que ésta le había traído un objeto relacionado con esta práctica para que su cita la reconociese, Carlos Sobera, con mucha curiosidad, le preguntaba al respecto. "Es una especie de elevación pero cogido directamente de la piel. Son ganchos en la piel. Provoca un escozor y tensión que me tranquiliza", explicaba la soltera ante la cara de incredulidad del presentador.
El soltero hace una sorprendente confesión: "Me quiero poner implantes en el miembro"
Marina se iba directamente a la mesa y Carlos entraba al restaurante, por segunda vez, e intentaba adivinar con quién iba a cenar gracias a la pista que ella había dejado. Antes, hablaba con Carlos Sobera y lo dejaba en shock al contarle que se quiere poner "implantes en el miembro". Ante tal confesión, el soltero explicaba que tenía pensado hacérselo porque quería ser actor porno y, aunque ahora ya no quiere, la mujer con la que se case lo disfrutará.
A continuación el soltero adivinaba de inmediato a quién pertenecía la pista y con mucha ilusión se reencontraba con ella y ambos se daban un gran abrazo. La cita entre los solteros iba de maravilla y ambos se mostraban encantados al hablar sobre su fogosidad en la cama y ver que eran muy parecidos.
El atrevido regalo de la soltera a su cita: "Es una piruleta con forma de chichi"
Antes de terminar la cena, Marina le entregaba un especial y sugerente regalo a su cita que provocaban que a éste le entrasen los calores. "Te he traído una cosita para que te hagas una idea de lo que hay", le explicaba la soltera a su cita antes de entregarle una piruleta con forma de sus parte íntimas y con el piercing que lleva en el clítoris incluido. "Si te gusta te lo comes", le soltaba.
Después, los solteros se iban a la sala de intimidad total y desataban toda su pasión dándose unos apasionados besos. La cosa iba tan bien que Carlos se planteaba cancelar su vuelo de vuelta a Mallorca. "Ha superado las expectativas", admitía. Ambos decidían abandonar el programa de la mano. Es más, el soltero ataba con una cuerda a su cita para llevársela con él.

