Exclusiva | El interventor del Iryo relata cómo vivió en primera persona el accidente de Adamuz: “Noté un frenazo muy brusco”

Castillo ha relatado cómo vivió el descarrilamiento desde el interior del tren y la decisión clave de priorizar la calma entre los pasajeros
El interventor ha pedido a la ciudadanía que obedezca siempre las instrucciones del personal en situaciones de emergencia
‘En boca de todos’ ha emitido en exclusiva el testimonio de Carlos Castillo, interventor del tren Iryo que viajaba en el vagón uno durante el accidente ferroviario de Adamuz, en el que fallecieron 45 personas.
Castillo ha hablado por primera vez en un medio de comunicación tras el siniestro ocurrido en Adamuz. En su intervención en ‘En boca de todos’, ha explicado que “iba de pie con café recién preparado y agua para las infusiones” cuando notó “un frenazo muy brusco”. Tras esto, la jefa de tren empezó a dar órdenes y él realizó un chequeo visual rápido por los vagones. “Según iba avanzando, empecé a ver el panorama: luces de emergencia encendidas y el tren fuera de su posición normal”, relata. Al llegar al coche 5, completamente a oscuras, y acceder al coche 6, le confirmaron que se trataba de un descarrilamiento. En ese momento, dice, “veo que va subiendo la escala de emergencia”.
Tras confirmar la gravedad de la situación, Castillo regresó al vagón uno para coger el chaleco reflectante. Fue entonces cuando empezó a percibir el miedo en las caras de los pasajeros. “Ahí entendí que había que calmar a la gente”, explica. El interventor cuenta que tenía dos opciones: permitir que los viajeros se descontrolaran y salieran por su cuenta –lo que habría empeorado la situación posterior– o pedir calma. “Mi mayor miedo era que alguien entrara en el ‘tengo que salir ya’, algo normal en una catástrofe”, afirma.
Carlos Castillo, interventor del Iryo: “Obedecer a la tripulación es clave para la seguridad”
Castillo ha relatado que abandonar el tren sin conocer el entorno podía resultar extremadamente peligroso debido a desniveles, objetos contundentes y la presencia de electricidad tanto en la catenaria como en los equipos de señalización. Por ello, continuó supervisando la situación hasta que comenzaron a llegar los equipos de emergencia, momento en el que fue delegando responsabilidades “para no estorbar y facilitar su trabajo”.
Antes de concluir su testimonio, el interventor ha hecho un llamamiento directo a la ciudadanía para que, en situaciones de emergencia, obedezca siempre las órdenes de cualquier miembro de la tripulación. “Lo hacemos por seguridad y porque siempre hay un porqué muy claro detrás de cada instrucción”, subraya.
Nacho Abad ha destacado el extraordinario valor de la actuación del interventor y la importancia de reconocer a quienes saben mantener la calma y actuar con responsabilidad en situaciones límite.

