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Expediente Marylin: la última y trágica noche de la actriz y las contradicciones médicas de su autopsia

Expediente Marylin: la última y trágica noche de la actriz y las contradicciones médicas de su autopsia. cuatro.com
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La noche del 4 de agosto de 1962 estará siempre marcada en el calendario de la historia por ser la noche en la que se apagó la luz de una de las actrices más icónicas del séptimo arte: Marylin Monroe.

En el número 12305 de Fifth Helena Drive, en Los Ángeles, fallecía Marylin Monroe rodeada de un abismo de misterios que, seis décadas después, sieguen sin resolverse. La versión oficial habló de un “probable suicidio" por sobredosis de barbitúricos, sin embargo, las piezas de aquel rompecabezas nunca encajaron del todo. ¿Qué ocurrió realmente en el bungalow de Brentwood? David Felipe Arranz y el doctor Cabrera visitan la nave del misterio para analizar no solo la vida de la sex symbol, si no también las lagunas de su muerte y su autopsia.

Así fueron las últimas horas de Marylin

Las últimas horas de la actriz siguen dando mucho que hablar. El primer gran enigma de esa fatídica noche es sin duda la escena “del crimen” y el desfase temporal de los testimonios.

Pese a que el psiquiatra y su ama de llaves afirmaron haber encontrado a la actriz muerta a medianoche, no avisaron a emergencias hasta pasadas las cuatro. David Felipe Arranz tiene una teoría sobre este asunto: “Bob Kennedy visitó a Marylin aquella noche, se cree que se dio tiempo al hermano del presidente para que abandonara el estado antes de avisar de la muerte de la actriz”.

Y es que testigos de aquella noche aseguraron haber visto ambulancias en la propiedad mucho antes del aviso oficial, e incluso llegó a rumorearse la presencia de agentes federales destruyendo documentos y ocultando un misterioso diario rojo donde la actriz anotaba confidencias políticas del clan Kennedy.

Según los expertos de la nave del misterio, la actriz no solo mantenía un romance con J.F. Kennedy, si no que también se veía con Robert F. Kennedy (Bob Kennedy): “En la cama se dicen muchas cosas y la CIA estaba preocupada por lo que Marylin podía haberle contado tanto a J.F.K. como a su hermano Bob”.

La autopsia del forense Thomas Noguchi, lejos de aclarar la situación, abrió una caja de Pandora de dudas médicas. El estómago de Marilyn estaba completamente vacío y no presentaba los característicos residuos amarillos ni la inflamación que dejan decenas de pastillas ingeridas por vía oral. Esta letal anomalía clínica alimentó de inmediato la teoría de una inyección forzada o de un enema fatal administrado mientras Marylin estaba sedada.