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Iker Jiménez detalla cómo sus padres rescataron la talla de San Lucas que fue robada hace 47 años en Palencia

Iker Jiménez cuenta en 'Cuarto Milenio' qué ha sucedido con sus padres.. cuatro.com
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La noche del 17 al 18 de julio del año 1979, fueron sustraídas del retablo mayor de Santa Eugenia de Astudillo (Palencia) las tallas de los cuatro evangelistas. Ahora, se ha recuperado la de San Lucas gracias a la actuación de unos anticuarios, que la vieron durante una subasta en Italia y avisaron a la Guardia Civil. Estos anticuarios son los padres de Iker Jiménez, que se percataron de que la talla era la obra de Gil de Siloé. 

Gracias a este aviso por parte de Pedro Jiménez y María Elizari, la talla de San Lucas ha regresado a Palencia, 47 años después de su robo. Iker Jiménez se pronuncia en ‘Cuarto Milenio’ sobre este acontecimiento: “Ustedes habrán visto algunos titulares donde mis padres me quitan el protagonismo, cosa que yo eso lo llevo muy mal, ya lo saben, les he salido así, pero a mí no me sorprende nada de lo que ha pasado porque yo me he criado en esos valores”.

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Iker aclara que no le sorprende porque “no es la primera vez que mis padres hacen algo parecido, aunque no ha tenido este eco nacional e internacional”. Muchos medios alucen a un rescate “a lo Indiana Jones” y por eso Iker quiere contar la versión directa de sus padres sobre lo acontecido: “Cuéntalo como un cuento, no hagas de esto una cuestión publicitaria”, le habría pedido el padre a su hijo.

“Yo contaría esta historia, aunque mis padres no fuesen los protagonistas”, declara Iker, y aprovecha para hablar del trabajo de sus padres en una galería, el cual llevan con honestidad que caracteriza a su familia. Es entonces cuando Iker comienza a relatar la historia de los tres norteafricanos en la saba amarilla que entraron en un bar y se comunicaron con ciertos códigos para no levantar sospechas.

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“Mis padres se fijan en el cartel de una subasta y aparece esta imagen. Lo asombroso es que aparecía por 5.000 euros. Mis padres dicen ‘cómo es posible que esto se exponga como pieza tirolesa, sin ningún valor’. Que los grandes especialistas en cultura europeos hayan pasado por delante que esto no es lo que es. Mi padre y mi madre, con su capacidad de otear, no tienen duda de que es Gil de Siloé e investigan y se dan cuenta de que tiene que ser aquella escultura que fue extirpada del patrimonio español”, relata Iker.

Lo más importante de todo esto, para Iker, es que “mis padres, legítimamente, porque esto ya es una subasta, podrían haber comprado la pieza y en vez de comprarla y enriquecerse lícitamente, como una obra de coleccionismo que podría haber vendido, llaman al departamento de arte de la UCO”. Se verifica todo, se coordina una investigación asombrosa y la pieza vuelve a España casi medio siglo después de su robo.

La pieza podría tener un valor de alrededor de tres millones de euros y por eso Iker Jiménez quiere recalcar la honestidad, honradez de sus padres, además del “compromiso con su patria, compromiso con el arte, el cuidado del patrimonio que pertenece a España les obligaron a hacer todo eso”. “En un tiempo de Ábalos, de Koldo y de todos lo que ustedes saben, mis padres no han ganado un duro porque decidieron que los palentinos y la gente de Castilla se merece volver a tener a San Lucas”, remata Iker.