La madre de una menor acosada durante años en Bilbao: “Nos dijo que le gustaba mucho la niña”

El supuesto agresor fue condenado y llegó a tener una orden de alejamiento que incumplió hasta en seis ocasiones
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En el programa ‘En boca de todos’ se ha dado a conocer la historia de una menor de 16 años que, desde los 13, sufre un acoso continuado por parte de un hombre con un establecimiento situado a apenas 80 metros de su domicilio, en el barrio bilbaíno de Deusto. A pesar de que el agresor fue condenado y estuvo sujeto a una orden de alejamiento, el miedo persiste tanto para la joven como para su familia.
Los hechos comenzaron hace tres años, cuando la menor regresó a casa llorando tras ser perseguida por un hombre adulto hasta el portal de su edificio. “Abrazo. Tú gustar”, le decía, según el testimonio de la víctima, que logró huir. “Me quería coger. Me iba a hacer algo”, contaba. En un primer momento, la familia intentó restar importancia a lo sucedido. Sin embargo, la menor insistía. “Tengo miedo. Un señor se me aparece en todas partes, me mira y me hace gestos con la cabeza”, repetía. Ante esta situación, decidieron denunciar.
La madre de la víctima, sobre la justicia: “El mensaje que recibe el agresor es que puede hacer lo que quiera”
Olga, madre de la víctima, explica que su marido acudió a hablar con el hombre para pedirle explicaciones y que este llegó a reconocer que “le gustaba mucho la niña”. Tras ese encuentro, la familia interpuso la primera denuncia. El acusado contaba con antecedentes penales y la justicia dictó una orden de alejamiento de 300 metros respecto a la menor. No obstante, según la familia, esta medida fue incumplida hasta en seis ocasiones.
Ante la falta de protección efectiva, varios agentes de policía decidieron de forma voluntaria escoltar durante meses a la menor en el trayecto entre el colegio y su domicilio. Un recorrido en el que, según relatan, era habitual que el hombre siguiera a la joven.
La orden de alejamiento había dejado de estar en vigor desde hacía un mes y medio cuando el individuo fue visto esperando a la menor en un banco situado junto a su vivienda, presuntamente con la intención de interceptarla y tomarle fotografías. Tras el incidente, acudieron a dependencias de la Ertzaintza, lo que dio lugar a la celebración de un juicio rápido.
Durante la vista, la jueza consideró que, pese a tratarse del mismo denunciado y de la misma víctima, los hechos no podían considerarse una continuación de los anteriores, y señaló que la situación debía “ir viéndose”. Desde el entorno de la víctima interpretan que esta decisión judicial transmite al denunciado un mensaje de impunidad, resumido en la idea de que “puede hacer lo que quiera”.

