Tamara Falcó explica cómo ha cambiado la fe su vida y cuenta cómo reaccionó Isabel Preysler al confesarle que era católica: "Lo llevó fatal"

Tamara Falcó revela cómo es su relación con la fe, quién le acercó a Dios y cómo reaccionó su madre cuando se enteró
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Para Tamara Falcó, la fe es "creer en algo que no es material": "Estoy segura de que Dios existe, que Jesús era Dios y que hay una realidad espiritual que es como una batalla constante entre el bien y el mal y al final la muerte, que es como el final de tu oportunidad en el que vas hacia Dios o no".
Esto no quita que para la entrevistada, "incluso siendo ateo" se puede ser "bueno": "Yo he conocido a gente muy buena que era atea". Y es que Tamara Falcó cree que "en lo que vamos a ser juzgados es en el amor": "Sería imposible decir que esa gente atea no lo sea". Aún así, considera que "es mucho más fácil amar cuando te sientes amado": "Eso a mí no me pasó hasta que conocí a Jesús".
Sus declaraciones en 'Ex. La vida después' llevan a Ana Milán a preguntarle si cree que el catolicismo se ha puesto de moda. "Mejor que mejor. La generación Z está teniendo un despertar porque ha vivido lleno de un montón de cosas que quizás tú y yo no hemos tenido", señala. Este hecho les estaría llevando, según Tamara Falcó, a preguntarse: "¿Qué más hay? ¿Qué equilibrio le puedo dar a mi vida?". Pero, en su caso... ¿Qué fue lo que le acercó a Dios?
Dios llenó los huecos vacíos de Tamara
Al acercarse a Dios, Ana Milán le pregunta "qué huecos se vieron completados que ni por asomo estaban". "Uy, muchísimos. Dios empieza a sanar heridas que yo había tenido desde pequeña o incomprensiones con mi familia y me enseña cosas desde otros puntos de vida", se sincera con la presentadora.
Pero esto no es todo lo que le ha enseñado su relación con Dios, si no que también le ayudó a mejorar su relación "de amor-odio" con sus padres, algo que explica en detalle a Ana Milán.
También en sus relaciones con sus parejas porque siempre le habían hablado del concepto de la media naranja, algo que la religión le ayudó a desmentir. "¿Es Dios tu media naranja?", se pregunta la presentadora al escucharle.
Un momento con su padre le llevó a descubrir su fe

Según afirma Tamara Falcó, en su casa "era complicadísimo creer en Dios" porque su madre se había divorciado tres veces y su tío Miguel, clave en su infancia, era ateo: "Estaba muy mal visto, era una superstición". Sin embargo, fue cuando su padre le llevó a una librería a comprar un libro para que leyese durante las dos semanas que estuviese con él en el campo porque no tenían ni wifi.
Allí se topó con "una Biblia con una luz encima": "Encontré lo que llevaba buscando toda mi vida". De hecho, pasó tanto tiempo leyéndola en el campo que su padre llegó a pensar algo que hace reír a Ana Milán durante la entrevista.
No obstante, cuando Carlos Falcó descubrió su fe, fue quien le "dio un empujoncito" con una conversación en la que le mostró su comprensión y motivándole con un viaje juntos a Jerusalén.
Así reaccionó Isabel Preysler al descubrir que era católica

Cuando Tamara Falcó se abrió respecto al tema, su madre "lo llevaba fatal". Tanto es así que revela una anécdota sobre cómo se lo contó Isabel Preysler a sus amigos durante una cena con la que se ríen: "Era como un disgusto".
Pero, ¿qué sucedería si alguien como su tío Miguel le demostrase que Dios no existe? Tamara Falcó lo tiene clarísimo y se lo cuenta Ana Milán en su entrevista.
Ana Milán y Tamara Falcó debaten sobre el papel de las mujeres en la Iglesia

Mientras que Ana Milán confiesa que siempre ha tenido la sensación de que las mujeres han tenido "el premio de consolación" en la Iglesia, Tamara Falcó lanza una reflexión: "Si para Dios es igual de importante cómo tú limpias la iglesia y lo haces sirviéndole a él, es el trabajo más importante".
Sin embargo, la presentadora señala que "sí" es una cuestión de poder y le argumenta el motivo por el que lo piensa. "No estoy del todo de acuerdo" y le explica el por qué.
Además, dejando claro que no es teóloga, Tamara Falcó da su opinión sobre una pregunta que le lanza Ana Milán: "¿Por qué uno nace en una ciudad en África con problemas de abastecimiento y su bebé de cinco meses acaba muriendo? ¿Por qué Dios no salva a ese bebé si también es hijo suyo?".

