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El truco para saber si te conviene más contratar un seguro de coche por kilómetros o la póliza anual tradicional

Dependiendo de la cantidad de kilómetros que se hagan se elige uno u otro
Dependiendo de la cantidad de kilómetros que se hagan conviene uno u otro. Freepik
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El seguro del coche se ha encarecido: los precios a todo riesgo han aumentado en torno a un 5-7% y las aseguradoras ya avisan de nuevas subidas por el aumento de costes y de siniestralidad. También, ha cambiado la manera de utilizar el coche: más teletrabajo, más restricciones de tráfico en ciudades y muchos vehículos pasan más tiempo aparcados que en carretera. Esto hace que cada vez más conductores sientan que están pagando un seguro completo para un coche que casi no sale del garaje.

En estos casos, es cuando entran en juego los seguros por kilómetros o pay per use: pólizas que ajustan el precio a los kilómetros que se hacen realmente. Aunque, no son la solución mágica para todo el mundo. La pregunta que hay que hacerse no es si es mejor pagar por kilómetros, sino, ¿a partir de cuántos kilómetros deja de interesar y sale mejor volver a la póliza de toda la vida?

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Qué es un seguro de coche por kilómetros

El seguro por kilómetros es una modalidad en la que la prima se calcula en función de los kilómetros que se recorren durante un periodo determinado de tiempo. Tanto entidades como compradores lo describen como una póliza para aquellos que no se suelen poner mucho al volante.

Aunque cada compañía lo diseña a su manera, por lo general, tiene una estructura común en la que hay una cuota fija básica, la cual cubre el riesgo de tener el coche asegurado, hay una parte variable por kilómetros, en la que se paga un precio u otro en función a los kilómetros recorridos o por “bolsas de kilómetros”. Y por último, hay un control de kilometraje, que se hace mediante el lector de cuentakilómetros, app móvil, dispositivo conectado o por fotografías periódicas del cuadro.

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El truco definitivo: cómo saber cuál es el seguro que más conviene

Antes de tomar una decisión, es fundamental hacer un diagnóstico personal. Lo primero es saber cuántos kilómetros se hacen realmente. Hay que mirar datos: inspecciones de ITV, revisiones del último año o, si se tiene un coche nuevo, comparar los kilómetros actuales a los que tenía el vehículo. Si se está muy por debajo de la media española, unos 11.000 km al año, ya se entra en un terreno donde el seguro por kilómetros puede empezar a tener sentido.

En España, se suelen recorrer una media de unos 11.200 kilómetros al año, según la DGT. Evidentemente, hay conductores que superan los 15.000 kilómetros y otros que no pasan de los 5.000 km.

El segundo paso es pedir dos presupuestos comparables: uno con un seguro por kilómetros y otro con uno anual tradicional con coberturas similares. La clave es comparar la prima total estimada para todo un año, no solo la cuota fija del seguro por kilómetros.

Muchas pólizas por uso tienen una parte variable que depende de cuántos kilómetros se hagan, pero si luego se hacen más, es fácil que un extra de kilómetros a mitad de año dispare el precio final. Por eso, conviene hacer un cálculo honesto: cuántos km se hicieron el año pasado, cuántos se cree que se harán este año y cuál será la factura total en ambos modelos.

Con esa información es donde aparece el truco: hay que ubicarse en la franja de uso. Si se hacen menos de 3.000-4.000 kilómetros anuales, casi siempre sale más barato y eficiente un seguro por kilómetros, aunque se tenga que añadir algún mes un paquete adicional de kilómetros.

Este formato suele ser la mejor opción si se tiene un segundo coche en casa, uno que solo se use en fin de semana, vacaciones o desplazamientos cortos de ciudad. Es especialmente útil para aquellos que han cambiado de hábitos por el teletrabajo o viven en zonas con una buena red de transporte público y sacan el coche solo para escapadas puntuales.

Por el contrario, si se hacen entre 5.000 y 8.000 kilómetros, se está en la “zona gris”, y la recomendación es que se compare cada año, porque va a depender del precio que se consiga en un comparador y de las coberturas que se necesiten.

A veces, el seguro por kilómetros sigue compensando, en otros casos, puede ser más económica y completa la póliza anual clásica con terceros ampliado. Cuando se hacen entre 8.000 y 10.000 kilómetros anuales, la balanza casi siempre va a hacer hacia el seguro tradicional: no solo por precio, sino porque se necesitan coberturas más amplias (robo, lunas, incendio, todo riesgo) que suelen ser más competitivas en pólizas anuales.

Por último, está el perfil del conductor que, aunque haga pocos kilómetros, no quiere depender de apps, dispositivos o fotos de cuentakilómetros, o prefiere tener un seguro robusto sin sorpresas a mitad de año. Para este tipo de conductos, la póliza anual de siempre suele ser más estable, más flexible y, en muchos casos, más completa.