Marisol, de motorista a Cleopatra
Marisol se da cuenta de que no quiere tener una moto y decide fingir un accidente
Daniel, al ver a su mujer escayolada: “El que no quiera tiros que no vaya a la guerra”
Dispuesta a convertirse en una motorista de nivel, Marisol decide ir a tomar clases de moto en compañía de su comadre, pero al primer acelerón del ciclomotor tiene claro las velocidad no está hecha para ella y que lo que realmente quiere es que su marido y sus hijas la mimen eso sí, no va a ser fácil conseguirlo.
Con casco y traje de protección, Marisol se atreve con su primera y última clase de moto. Ella estaba convencida de que las grandes velocidades son su pasión e incluso, se siente decepcionada al ver que la moto de prácticas no corre más que 80Km/h “Esperaba una BMW para meter la quinta y la sexta”. Tras recibir las primeras indicaciones del profesor, Antonio el Halcón Callejero, Marisol se viene arriba y decide acelerar por su cuenta.
