Análisis de XIII Remake: Una decepcionante revisión de un clásico

  • El clásico shooter de 2003 vuelve con una edición revisada con gráficos renovados.

  • Un juego de culto que no vuelve de la mejor manera.

Seguro que muchos jugadores recuerdan al mítico XIII, un shooter que desarrolló y editó Ubisoft. El título adaptaba unos famosos cómics belgas del mismo nombre (más conocidos en Francia que por estas tierras) y lo hizo de una manera muy original. En aquella época, utilizó la técnica de chell-shading para dar al juego el aspecto un cómic, y lo llenó de viñetas que mostraban acciones simultáneas, bocadillos con los diálogos y onomatopeyas que se dibujaban en pantalla como las explosiones, los gritos de los enemigos caídos o el sonido de los pasos cuando se acercaban: “tap, tap, tap.”

Todo este original aspecto visual, unido a una fabulosa historia llena de giros de espías, conspiraciones y magnicidios, hizo que este shooter estuviera entre los favoritos de aquella generación y que muchos jugones de entonces lo tengamos entre nuestros títulos favoritos. Por eso, la noticia de un remake de aquel juego, actualizado a la potencia gráfica de las actuales consolas y PC’s , además de una actualización de sus mecánicas para adaptarlo también a los gustos actuales a la hora de enfrentarnos a un shooter. Pero, después de jugar al título que ya está a la venta en PC, Xbox One y PlayStation 4 (en 2021 llegará a Switch), mucho nos tememos que el remake no ha estado a la altura de lo que representó el juego original.

Cuando gráficos renovados no es sinónimo de mejores gráficos

La intención declarada de PlayMagic y Microids, los encargados de llevar a cabo este remake, era respetar el espíritu del juego original, pero aplicarle un lavado de cara que actualizara los gráficos y nos mostrase un renovado aspecto, similar a título de la presente generación de videojuegos. Y es un objetivo loable pero no sabemos si han logrado cumplir con él. Y no porque el aspecto gráfico de fondos, personajes y armas no esté muy bien afinado, ya que en este apartado sí podemos decir que nos hemos encontrado con un resultado de alto nivel. Pero es que el lavado de cara se ha llevado por delante el marcado aspecto con estilo cómic del original. De manera muy desafortunada, en opinión de quién escribe.

Es cierto que la técnica de chell shading sigue ahí, pero con un aspecto más parecido a juegos como Fortnite, lo que aleja y mucho el original y divertido aspecto de personajes y fondos, con esas líneas de tinta tan marcadas y potenciando los trazos parecidos a los realizados con un boli o un lápiz. Y eso, elimina gran parte del espíritu del juego original, y por eso decimos que la promesa de sus desarrolladores ha estado lejos de cumplirse. Es cierto que cuenta con entornos realmente bonitos, con unas luces muy mejoradas, pero ya no hay magia porque ya no parece que estemos ante viñetas de un cómic. Es un poco increíble que algunas escenas, sobre todo en los interiores, nos sigan resultando más atractivas en el juego original que en el remake.

Y, aunque los entornos parecen más detallados, con un aspecto más moderno y con luces y sombras más modernas, están demasiado vacíos. Y esto era algo normal en 2003, y las limitaciones técnicas de entonces hacían que fuera lo normal en un juego 3D de este estilo, pero en 2020 parece que los desarrolladores han preferido pintar unos bonitos fondos y se han olvidado de añadir objetos y texturas complejas para rellenarlos. Parece que aquí si han querido mantenerse fiel al título original, pero en este caso de manera equivocada.

Y aunque los modelos de personajes están actualizados, no pasa así con las animaciones, que son muy planas y toscas, propias de otros tiempos, haciendo parecer robots a los enemigos. Enemigos que cuentan con una terrorífica IA (puedes pasar por delante de muchos de ellos y no serán capaces de detectarte) y que, tras ser abatidos, caen derribados de formas extrañas y, en muchas ocasiones, siguen temblando con un muro u objeto atravesando su cuerpo. Y es que el juego cuenta con una gran cantidad de molestos bugs con los que nos hemos encontrado, a pesar de que hemos descargado un parche de día uno que, según las notas de los desarrolladores, arreglaban una gran lista de ellos.

Una sensación agridulce

Además de los problemas de IA con los que nos hemos encontrado en ocasiones, el juego nos lo ha puesto un poco difícil debido a su ritmo, demasiado lento, incluso al apuntar, lo que (a pesar de los esfuerzos para actualizar el gameplay) lo alejan de las sensaciones positivas de un shooter más actual. Además, en muchas ocasiones hemos sido capaces de avanzar en el juego porque todavía recordábamos cómo lo superamos hace más de tres lustros, porque las indicaciones en pantalla eran inexistentes. En un principio te indican el siguiente objetivo que debes cumplir, pero luego las indicaciones desaparecen y, alguien que no haya jugado ante4s, puede quedarse atascado sin manera de avanzar.

Eso sí, la extraordinaria historia del primer juego sigue intacta, y si no la conocías la podrás disfrutar porque sigue siendo igual de buena. Personajes secundarios muy interesantes, traiciones y giros y una trama a la altura de las mejores novelas de Tom Clancy. Encarnamos a XIII, un hombre que se despierta en una playa y que ha perdido su memoria y al que intentarán matar unos minutos después una enorme cantidad de asesinos. Tras escapar de una muerte casi segura seremos capturados por el FBI y acusados de haber asesinado al presidente de los Estados Unidos. A partir de aquí comienza una carrera de acción y sigilo donde tendremos que salvar nuestra vida y demostrar nuestra inocencia. Una historia donde la mayoría de personajes no son lo que aparentan.

Los 34 niveles originales, repartidos en 19 localizaciones distintas, vuelen a estar aquí con su misma estructura, resolución y con los mismos puzles que resolver que entonces. En el caso de las armas, que han sido rediseñadas de una manera bastante atractiva, también contamos con todas las originales, aunque esta vez no podremos cargar con todas a la vez y tendremos un inventario limitado. Ahora también podemos seleccionar las armas principales, las arrojadizas y los gadgets (como el gancho para escalar o la ganzúa) mediante una rueda en pantalla, pero con muy pocos casilleros, lo que nos obliga a desechar algunas armas para recoger nuevas.

Se ha mantenido el doblaje original, por lo que podemos volver a disfrutar del que tuvimos aquí en España, con la voz de Ramón Langa (la eterna voz de Bruce Willis, entre otros) como XIII. Lo malo es que algunas veces las voces no están bien sincronizadas, o se escuchan demasiado lejos. Y esto, unido a la banda sonora, que también es la original, pero que se ha implementado de manera caótica: a veces incrementa su volumen y en muchas ocasiones se pierde en la distancia para siempre, para terminar sin sonar en la mayor parte del juego, donde reina un silencio absurdo. Y los efectos sonoros son también un despropósito, reproduciendo sonidos extraños y sin sincronizar con las animaciones que se supone que los provoca.

El juego, además del modo campaña clásico, incluye un modo multijugador (pero solo local) que permite a cuatro jugadores enfrentarse en tan solo 3 mapas y dos modos de juego ‘Deathmatch’ y ‘Team Deathmatch’. Un modo muy pobre y carente de contenido que no nos ha resultado demasiado divertido (y que cuenta también con su ración de bugs). Eso sí, los desarrolladores prometen un calendario de actualizaciones en los próximo cuatro meses que añadirán al multijugador nuevos modos, personajes y niveles. Pero nada de opción online.

En definitiva…

No podemos ocultar la decepción que hemos sufrido con este Remake de XIII, ya que parece no estar a la altura de lo que representó el juego original. Puede que, si eres un auténtico fan del título de 2003, te resulte interesante jugar esta revisión, pasando por alto sus errores y pegas, pero es difícil que alguien que no conozca el título pueda sentirse atraído por este shooter. Además, todavía es posible adquirir el XIII original en PC y, una vez revisitado, tenemos que decir que no ha envejecido nada mal.