Pablo Ojeda, sobre su adicción al juego: “Era una sensación peligrosamente agradable”

Pablo recuerda la primera vez que entro en un salón de juego
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Pablo Ojeda, nutricionista y divulgador, se sienta en 'Ex. La vida después' para hablar abiertamente de su adicción al juego y de cómo esta marcó una etapa clave de su vida.
Pablo recuerda cómo era su situación personal cuando empezó a jugar: “Yo era el clásico niño que no tenía problemas, no tenía pareja, trabajaba con mis padres, no tenía aspiraciones… estaba vacío”.
Ojeda explica que sus problemas psicológicos se remontan a la infancia: “Me operé de las dos rodillas, estuve diez meses en silla de ruedas, cogí mucho peso y tenía que andar con muletas”, relata. Durante ese periodo sufrió burlas que le marcaron profundamente: “Había un programa con un humorista que se llamaba Mariano Mariano y me llamaban así. A partir de ahí empezaron mis problemas psicológicos”.
El nutricionista sitúa su primer contacto con el juego en un momento aparentemente inocente. “Abrieron un bar de juego debajo de mi casa. Estaba aburrido, bajé, me tomé una cerveza,muy barata, por un euro. Tenía cinco euros, los eché y me tocaron 80”, recuerda. Aquella primera victoria tuvo un impacto inmediato: “Fue una sensación peligrosamente agradable”.
Con el paso del tiempo, el juego dejó de ser una distracción para convertirse en una necesidad. Pablo explica con claridad el mecanismo mental que le atrapó: “Lo malo se olvida de manera inmediata. Me gastaba 100 euros y me tocaban 10, no me acordaba de los 90 perdidos, solo de los 10 ganados”. Lo que buscaba, admite, no era el dinero, sino “la sensación de haber ganado”.

