Grigori Perelman, el mendigo prodigioso que logró resolver problemas matemáticos imposibles

Grigori Perelman, el mendigo prodigioso que logró resolver problemas matemáticos imposibles Cuarto Milenio Temporada 21 Top Vídeos 797
La historia de Grigori Perelman, el mendigo prodigioso.. cuatro.com
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Nació con una mente prodigiosa. Estaba preparado para la gloria. Pero no estaba preparado para el mundo. Iker Jiménez cuenta con Luis Enrique García Muñoz para hablar de Grigori Perelman, un hombre ruso de casi sesenta años que sorprendió al mundo resolviendo problemas que traía de cabeza a muchos matemáticos.

Grigori Perelman nació en San Petersburgo en una familia judía: su madre era matemática y su padre ingeniero eléctrico. Desde pequeño, da muestras de una brutal excelencia matemática. Con diez años, le matriculan en una academia de élite para matemáticos, donde fue sometido a un fuerte régimen de estudio.

Pasa a un instituto de élite y sigue dando muestras de ‘niño prodigio’, juega al ajedrez y toca el violín. A los 16 años, obtiene la medalla de oro en las Olimpiada Matemáticas de Budapest tras o sacar una nota histórica (42 de 42 con una media de 10 sobre 10 en todos los problemas planteados, además con mucha rapidez).

¿Por qué Grigori Perelman lo dejó todo?

Pero, ¿qué ocurrió a partir de aquí? ¿Por qué se torció la cosa? Perelman se doctoró en un instituto de matemáticas soviético y empieza a caer la Unión Soviética. Su padre abandona a la familia y se va a Israel. Él se va a Estados Unidos y en Nueva York vive como un absoluto ermitaño: se comunica poco y pasea mucho para pensar.

Solo se alimentaba con pan, leche y kéfir y sus compañeros lo veían como “un bicho raro”. Resolvió un complejo problema de geometría (la conjetura del alma) que llevaba más de veinte años sin solución y recibió una oferta millonaria de la Universidad de Stanford, pero no estaba preparado para ese mundo, pues estaba educado en la meritocracia.

El estado actual de Perelman

Se va de EEUU, vuelve a Rusia y decide desconectar del mundo, dejar su profesión como profesor de matemáticas y se aísla. Nadie sabe de él en siete años. En este contexto, existen los denominados ‘los siete problemas matemáticos del milenio’, de los cuales te dan un millón de euros si resuelves alguno de ellos.

Durante esos siete años en los que estuvo encerrado junto a su madre, sin recibir salario alguno, Perelman resolvió una de estas complejas conjeturas. Lo publicó en abierto y lo firmó con un nombre poco serio. De los siete problemas del milenio, seis aún están sin resolver. Le dieron el millón de euros, un premio Nobel y una prestigiosa medalla, pero alguien le quiso desacreditar.

Perelman se enfadó, dijo “hasta aquí, no quiero saber nada del mundo académico” porque sentía que habían venido otras personas a quitarle la medalla. Renunció a todo, incluido al millón de euros. Se aísla, solo tiene trato con su madre y, cuando concede alguna entrevista, pide que le dejen en paz.

En la actualidad, Perelman vive con su madre en un suburbio, en un piso muy pobre, vive de las rentas que recibió en su día, se relaciona lo menos posible, va a un supermercado humilde al que casi nadie va, rechaza a todos lo que quieren entrevistarle y poco más se sabe de él. Rechazó hasta reunirse con Putin y está considerado un héroe nacional porque hay camisetas con la frase ‘No todo se compra’ y sale su imagen.