Los negocios del Trampolín: varios migrantes revenden sus pulseras porque en los campamentos "hay normas muy estrictas"

Inmigrantes ponen a la venta la pulsera que les dan al llegar a los campamentos
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Ángel Víctor Torres se ha reunido con las vecinas de Ceuta y les ha prometido que, el día 15 de octubre, la playa de El Trampolín será desalojada. ‘En boca de todos' habla con Melchor León, diputado rebelde del PSOE, y con Melchor Muñoz, policía local, analizan esta promesa, confiesan si lo ven factible y si se lo creen y destapan los negocios que se están llevando a cabo en la playa del Trampolín.

Nadie quedará en las playas del Trampolín y los inmigrantes serán reorganizados en distintos campamentos... Pero esto es algo que ven complicado los 'Melchores': "Es posible, pero si el Gobierno, de verdad, quiere poner los recursos, la playa debería estar ya desalojada la semana próxima. Lo que no entendemos es que tenga que ser el 15 de octubre", considera Melcher León.
"Cuanto más tarden, más tardarán estas personas en salir del territorio español", añade el diputado del PSOE y pide que, si realmente se lleva a cabo ese desalojo, que no dejen que las playas vuelvan a ser ocupadas. Por su parte, el policía local no le cree porque "de momento, no han hecho nada para que les pueda creer, pero, hasta ahora, nada de lo que ha dicho, es verdad".
Los negocios del Tramnpolín
Durante esta conversación, Melchor León ha destapado que los propios inmigrantes le han confesado que tienen negocios en esta playa: "Están en los campamentos alojados y vienen aquí a pasar el día. Muchos me dicen que tienen sus negocios aquí. Los es que vienen con las bolsas llenas y que vana abrir sus negocios. Es totalmente surrealista".
"Van con una pulsera del todo incluido. Van con libre movimiento, es verdad. Certifico y corroboro lo que dice Melchor. Vienen aquí a abrir sus negocios. Se ponen de acuerdo los policías a seguir limpiando puestos en el caso de que se montaran", añade Melchor Muñoz. A todo esto, hay que sumar el testimonio de Fabiola, nuestra reportera:
"He hablado con muchos de ellos y me dicen que han estado una o dos noches en estos campamentos, han visto demasiadas normas, muy estrictas, con un horario y poca libertad, entonces han vendido sus pulseras a compañeros del Trampolín a quince o sesenta euros, las venden entre ellos. Quieren ver qué pasa primero con esas personas que están en los campamentos, si son deportadas a Marruecos o no y cuando vean lo que pasa con ellas, decidirán si vuelven al campamento o no", asegura.

