El día a día en una consulta de atención primaria: “Ha habido mañanas que me han dado ganas de pegarme un tiro”

  • Las cámaras de 'En el punto de mira' se adentran en un ambulatorio

  • Médicos y enfermeros se encuentran al límite por la presión y la falta de tiempo para atender a los pacientes: “Me voy a casa con ganas de llorar”

La atención primaria sigue desbordada casi nueve meses después de que llegara el coronavirus a España y ‘En el punto de mira’ ha dejado constancia de ello en su visita a un centro de salud de Águilas, en Murcia. “Las jornadas son muy duras; demasiada gente para el poco tiempo que tenemos por persona, demasiada presión”, explicaba Rafael Andreu, médico de familia.

El médico explicaba que, a causa de la pandemia, tanto médicos como enfermeros son también rastreadores, no tienen tiempo para atender a los pacientes como deben y la presión psicológica es brutal: “Me voy a mi casa con ganas de llorar por la impotencia de pensar que no lo estás haciendo bien porque no tienes tiempo”.

A la reducción de tiempo por paciente (antes de la pandemia era de entre 10 y 15 minutos por paciente y ahora es de 3), a médicos y enfermeros se les suma otra función: la de ser rastreadores.

Un enfermero confirma al programa que tienen que hacer más de cien llamadas, lo que sumado a su trabajo habitual y a la presión hace que ya no puedan más: “Te puedo contar que ha habido mañanas que me han dado ganas de pegarme un tiro”, contaba un enfermero, mientras otra compañera añadía: “Esto lo deberían hacer otras personas, nosotros tenemos a nuestros pacientes abandonados”.