El asesino de Pioz pide perdón y afirma que él no ha elegido funcionar "de esa manera"
El asesino de Pioz ha afirmado que llevó a cabo el ataque contra su tía Janaina después de sufrir un mordisco por su parte. Con la llegada de su tío al domicilio horas después del suceso, este se abalanzó sobre él y comenzó un forcejeo que acabó con ambos en el suelo. Según su testimonio, como consecuencia su tío se clavó accidentalmente la navaja.
El joven ha recordado que sabía que "algo iba a pasar" cuando se dirigía a Pioz. El investigado incluso ha llegado a hacer un paralelismo con una agresión que perpetró cuando tenía 16 años para argumentar su supuesto daño cerebral.
"Estábamos cara a cara. Mientras ella fregaba los platos, yo los secaba. Me miraba a la cara. Ella me mordió la mano, yo le clavé en el cuello", ha afirmado. Cuando llegó su tío Marcos, Nogueira ha relatado que se abalanzó sobre él para intentar quitarle la navaja y por ello, ambos cayeron al suelo. "Cuando caímos al suelo se le clavó la navaja", ha apuntado.
Por otro lado, Nogueira ha asegurado que el viaje que realizó a Brasil tras los hechos estuvo motivado por el deseo de despedirse de su familia al ser consciente de "la mierda" que se le venía encima. Por ello, cuando empezó a trascender en los medios brasileños, tomó la decisión de regresar a España para "resolverlo todo cuanto antes", ya que su intención no era huir.
Relación previa
El asesino de Pioz ha revelado que sus padres pagaban un dinero por acogerle en España. A pesar de que abonaba cantidades desde 500 hasta los 1.500 euros, su familiar continuaba exigiéndole dinero e incluso, llegó a ser amenazado por su tío Marcos."Me robó dinero de la cartera. Y me pidió 6.000 euros y me dijo que si no me denunciaría a Extranjería", ha argumentado.
Como consecuencia de esta discusión, le anunciaron que se mudarían desde Torrejón de Ardoz, sin revelar la dirección de destino: "Me dijeron que se irían a Toledo". Posteriormente, siempre según su relato, sus tíos se dirigieron a la familia de Nogueira en Brasil para trasladarles su mal comportamiento. "Dijeron a mi familia que tomaba drogas".
Problemas con el alcohol
Nogeira ha repasado su vida y se ha excusado en que fue un niño que sufrió acoso durante su etapa escolar. "Me insultaban, me pegaban y me escupían", ha afirmado, tras argumentar que toda esa carga la sufría en soledad. Esto propició que tuviera que cambiar de centro hasta en cinco ocasiones. Además, ha asegurado que en el inicio de su adolescencia sufrió un "traumatismo craneoencefálico" debido a un fuerte golpe.
Por otra parte, el acusado ha reconocido problemas con el alcohol, su "único amigo" desde los 10 años. "No sé cómo es aquí la juventud, en mi país es así. A partir de los 15 años me pasó factura. Bebía de todas las maneras para desahogarme", ha asegurado. El abuso de esta sustancia le ha llevado a "ver sombras" que en todo caso no alteran su "visión de la realidad", según su testimonio. "Pierdo la paciencia muy rápido y tengo que volver a beber", ha afirmado.
La fiscalía alega contracciones
Durante la jornada celebrada hoy, la fiscal Rocío Rojo ha recordado que en su testimonio inicial, Nogueira afirmó que su tío no se había defendido, por lo que ha incurrido en una contradicción. Asimismo, ha afirmado que en esas primeras declaraciones contaba cómo había descuartizado a sus tíos y hablaba de los mensajes intercambiados con su amigo Marvin en los que relataba los hechos.
Según la fiscal, ha sido la "primera vez" que el acusado mencionaba la supuesta amenaza de su tío y sus problemas de la infancia. "Es la primera vez que oímos que su tía le da un mordisco", ha añadido Rojo. Por su parte, las acusaciones particulares también han apuntado las "numerosas contradicciones". Incluso la representante del Ministerio Fiscal ha pedido que se tengan en cuenta las grabaciones de sus testimonios iniciales durante la instrucción.
Tras esto, se ha dado lectura de los mensajes de WhatsApp entre el acusado y su amigo M.H., el día 17 de agosto con la exhibición de las imágenes contenidas en los mismos: "Qué risa, los niños no corren cuando les voy a matar, se agarran entre sí cuando les voy a matar", dijo Nogueira, según Rojo.
