El testimonio del farmacéutico que ayudó a las víctimas del accidente de Urda: "Me encontré un amasijo de hierros, cadáveres y gente moribunda"
Antonio García Condado y su mujer María Castillo acudieron a socorrer a las víctimas del accidente ferroviario: "Era desgarrador"
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Antonio García Condado, farmacéutico de Urda (Toledo), fue uno de los primeros vecinos que acudió al lugar del accidente ferroviario para intentar ayudar a los heridos. En 'Horizonte', nos comparte su desgarrador testimonio sobre lo que se encontró al llegar al lugar de la tragedia y cuenta cómo regreso a su farmacia para reunir material sanitario para auxiliar a las víctimas.
El farmacéutico ha relatado que, en un primer momento, no imaginaba la gravedad de lo ocurrido: "Cuando llego a la zona cero, a la hipotética cabina, era un amasijo de hierros cadáveres y gente moribunda en silencio sepulcral. No tenían ni fuerzas para gritar, alguno movía la mano entre chatarra. Gente pedía ayuda y allí impotente digo: '¿Qué hago aquí?".
Fue entonces cuando Antonio regreso corriendo a su farmacia: "Fui corriendo, presento a mi hijo lo que estaba viendo, y vamos con la auxiliar de la farmacia. Cojo una bolsa de basura y hecho de todo: compresas, analgésicos, enantyum..." Al regresar, Antonio y su familia se encontraron una situación que requería todavía más ayuda y se volcaron en atender a los heridos.
María Castillo y Antonio García Condado comparten su testimonio
Antonio ha recordado que, cuando llegó al lugar, aún no había llegado ayuda: "Solo estaban los médicos sanitarios de Urda y los policías locales, ocho o diez personas". También ha contado cómo se sintió al ver la magnitud de lo ocurrido: "Sacas fuerzas de donde no las tienes. Yo me derrumbé cuando vi a un hombre con el brazo cortado. Creo que hasta terminé llorando".
Además, su mujer María Castillo también ha contado su visión cuando llegó a ayudar. "Fue desgarrador, no puedo decir nada más. Empezamos a ver cadáveres, miembros amputados... No es suficiente lo que habíamos llevado de la farmacia, me manda el médico a Urda a por apósitos, sueros, vías... porque no había nada. No habían empezado a llegar las ambulancias ni los medios que tenían que llegar".
María ha relatado cómo se vivieron esos momentos de caos y ha recordado que llenó cajas con material sanitario: "Me traigo todo sin mirar, sin saber lo que llevaba. Antes de salir del pueblo pare en un supermercado y lo atraqué. Les dije a todas las dependientas que me llenasen el coche de todo". Además, recuerda la colaboración vecinal: "Cuando les dije que me pasaran la factura, me dijeron: 'Aquí hay que ayudar todos'.
