Iker Jiménez muestra los daños en un centro escolar de Ceuta ocasionados por un grupo de migrantes: "El olor era nauseabundo"

Así ha quedado el centro educativo Rosalía de Castro tras la irrupción de un grupo de migrantes
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Iker Jiménez se encuentra en Ceuta, concretamente en el centro educativo Rosalía de Castro de la "populosa barriada de La Libertad". Allí entrevista a Pilar Tendero, directora, quien narra cómo el día 6 de agosto una familia de un alumno dio un aviso a la conserje tras grabar cómo entraron en el centro.
La Policía hizo un registro pero "no encontraron a nadie", asegura la entrevistada. Un día más tarde, el día 7, Pilar recibe una llamada de la consejera de Educación para poder visitar junto con los guardias el centro.
Es en ese momento cuando la entrevistada se encuentra la puerta por la que "dieron el empujón y accedieron": "La Policía entró y entonces fueron saliendo tres chicos jóvenes: dos chicas y un chico".
Tenían una especie de "cortes" en sus cuerpos que, según le han informado, "son señales de haber estado en prisión".
Para que no volviesen a entrar, "taparon la ventana y tapiaron la puerta". Además, la directora envío al servicio de limpieza para desinfectar las colchonetas que "usaron como camastros": "Hicieron una especie de campamento y cuando llegamos estaba lleno de botellas de refrescos y, alguna que otra, de alcohol".
"Nos encontramos con pintadas y, en el patio, el olor era nauseabundo porque un rincón lo utilizaron para defecar porque orinar lo hicieron en unas botellas. El olor era insoportable", muestra Pilar Tendero.
La reivindicación de los profesores ceutíes
Tras mostrar el spray de pimienta con el que se han hecho las compañeras para ir a la escuela por el miedo que sienten: "No es normal tener que ir así por la calle".
"Era totalmente desconocido para mi y a raíz de lo que estamos viviendo en Ceuta conozco a muchísimas personas, sobre todo mujeres, que lo llevamos como método de defensa", añade una de ellas.
Y es que "la situación es insostenible", afirma Raúl, profesor de educación especial. "Esto parece una película de Hollywood", añade.
"Nosotros queremos transmitirles a las familias tranquilidad y calma. Eso no quita la preocupación que tenemos nosotros porque la educación es un derecho que tiene el menor y tenemos que garantizar a los alumnos un espacio tranquilo y seguro donde se pueda desarrollar la educación de una manera normalizada, sobre todo, los desplazamientos. Tienen que ser espacios seguros, no es normal que un niño venga al colegio y vea en la puerta del colegio miembros de la seguridad", reivindica una de ellas.
"El ocio y el tiempo libre en la infancia es súper importante. Los niños no pueden salir a los barrios a jugar, ni a los parques. Nos están vendiendo una situación de total normalidad cuando no hay ninguna normalidad en ningún momento o contexto. Nosotros, como docentes, pedimos y exigimos a las administraciones, que son las que se tienen que encargar de resolver cuanto antes o de la manera más ágil posible, la situación que estamos viviendo", concluye.

