El impacto de la guerra ya se notará en el euríbor de marzo
El IPC ha subido un punto de golpe en marzo, se situa en el 3,3%
La crisis energética obliga a las primeras restricciones en Asia: menos duchas y cargas de móvil y más teletrabajo
Los altos precios de la energía provocados por la guerra han impulsado ya la inflación a su cota más alta en casi dos años. El IPC ha subido un punto de golpe en marzo, se situa en el 3,3%. Son niveles del verano de 2024. La razón no es otra que el encarecimiento de los combustibles.
A pesar de la rebaja de impuestos, ha subido por el precio de la luz, que se ha comportado peor que el año pasado y por el incremento del precio del gasoleo de calefacción.
Respecto a febrero, la inflación ha subido un 1% en un solo mes. Un movimiento así no lo veíamos desde los meses posteriores a la invasión de Ucrania. Son los datos adelantados, pero destaca que la inflación subyacentes se mantiene aún estable. Hablamos de la inflación sin contar con la energía ni alimentos frescos. Como se mantiene en el 2,7% nos está indicando que ese shock energético aun no se está trasladando al resto de actividad ecónómica a través de la subida de los costes de producción..
Además de la energía, donde se está plasmando esta evolución de la inflación es en el euríbor, que ya implicaría subidas de cuotas para quien tenga revisar su hipoteca en marzo. El Banco de España ha publicado hoy sus proyecciones, ya con el impacto de la guerra, y prevé que la inflación media este año sea del 3%, aunque todo es tan volatil que prevé escenarios más negativos dependiendo de cuanto llegue a subir el precio del crudo y la electricidad y cuanto se mantengan esos niveles.
En el peor caso con el barril por encima de 100 dólares todo el año, el IPC se iría al 5,6%. El PIB crecería también menos de lo que espera el Banco de España que hoy, es esta situación, ha mejorado una décima sus previsiones para la economía, hasta el 2,3% porque el impulso del año pasado y las medidas anticrisis van a cotrarrestar los efectos de la guerra. Otros informes, del FMI y la OCDE, en cambio, sí han rebajado las estimaciones de crecimiento para este año.
