La crisis energética obliga a las primeras restricciones en Asia: menos duchas y cargas de móvil y más teletrabajo
El conflicto está obligando a implementar restricciones al consumo de combustibles en muchos lugares de Asia.
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La crisis energética y sus efectos se está extiendiendo por todo el mundo con subidas de precios y medidas para tratar de asegurar el suministro.
El conflicto está obligando a implementar restricciones al consumo de combustibles en muchos lugares. En Bangladesh las gasolineras están cerradas por la escasez de carburantes y eso que el país ya ha reducido las jornadas laborales para ahorrar. También lo han hecho Pakistan y Filipinas, donde la subida de los precios está provocando ya protestas en las calles. Corea del Sur lanzó ayer mismo una campaña nacional de ahorro que recomienda reducir el tiempo de duchas o evitar cargar los móviles. Retomar el teletrabajo o no utilizar ascensores son otras de las medidas que se están aplicando en Tailandia y Vietnam.
A Asia iba casi 80% del gas y petróleo que ha dejado de pasar por el Estrecho de Ormuz. Pero aquí, en la Unión Europea, Eslovenia ha sido el primer país que ha impuesto racionamiento de combustible. No por problemas de suministro sino para evitar las compras de los ciudadanos de otros países donde los precios son más caros.
Además, analistas del mercado advierten que si el conflicto no se resuelve rapidamente se entrará en pánico con precios del entorno de los 150 dólares por barril lo que llevaría, decía hoy el jefe de BlackRock a una recesión mundial.
La liberación de reservas va a ayudar algo en el corto plazo, pero incluso si se reabre Ormuz recuperar la normalidad llevará meses. Cinco o seis, dicen los expertos, el tiempo que, al menos, va a llevar organizar todos los barcos que llevan un mes varados en el Golfo, o que lo países reactiven la producción que han interrumpido. Eso si sus instalaciones no están dañadas porque Qatar ya ha advertido que tardará cinco años en reparar su centro de producción de gas.
