Ahorro

El 'sistema de las tres cuentas' para ahorrar hasta un 20% de tu sueldo, según una experta financiera

Se consigue más control financiero y menos estrés. Freepik
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La sensación de que, aunque ingresemos cada mes, nuestros ahorros no crecen, no es desconocida para muchos. Ese dinero que debería ser el colchón para imprevistos o para planes para el futuro, termina diluyéndose en gastos cotidianos o, peor aún, perdiendo valor por culpa de la inflación. Con la inflación al alza y el coste de vida siendo cada vez más ajustado, el simple hecho de guardar dinero en una cuenta corriente ya no es suficiente. Con el tiempo, el dinero pierde poder adquisitivo y el esfuerzo realizado por ahorrar no sirve.

La asesora financiera Laura Encina avisa que si no se utiliza el sistema de las tres cuentas, se está perdiendo hasta un 20% del dinero. Con esta advertencia apunta a un error común en las finanzas personales: acumular dinero en una sola cuenta corriente sin tener un objetivo definido ni tampoco estrategia financiera.

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La solución que propone esta asesora es simple pero poderosa: se trata de dividir el dinero en tres cuentas con objetivos y tiempos diferentes. Con este enfoque se ayuda a estructurar el ahorro, a planificar metas concretas y a hacer que el dinero trabaje para nosotros.

Una sola cuenta puede estar frenando tus ahorros

Antes de entrar en el sistema, vale la pena entender por qué acumular dinero sin segmentarlo puede ser tan ineficiente. El problema suele ser que muchas personas simplemente dejan sus ahorros en la misma cuenta donde circulan los gastos diarios: la cuenta corriente. Esta cuenta suele ofrecer una rentabilidad muy baja o incluso nula, de modo que el dinero pierde poder adquisitivo frente a la inflación.

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Según Laura Encina, cuando el dinero permanece inmóvil durante cinco años, se puede acabar perdiendo hasta un 20% de su valor real por la inflación. El Banco de España recomienda ahorrar entre un 10% y el 20% de los ingresos, pero también pone mucho énfasis en la importancia de diversificar esos ahorros en instrumentos que generen alguna rentabilidad.

El “sistema de las tres cuentas”: qué es

La propuesta de Encina consiste en repartir la capacidad de ahorro en tres tipos diferentes de cuentas, cada una con un objetivo específico, un plazo temporal y un nivel de liquidez distinto.

Cuenta de corto plazo: seguridad y liquidez

Esta es la cuenta que actuaría como el colchón de emergencia y soporte para gastos imprevistos o de uso frecuente. Encina aconseja que en esta cuenta se guarde el suficiente dinero para cubrir entre 3 y 6 meses de gastos fijos (alquiler, facturas, alimentación, transporte y otros gastos esenciales).

Es una cuenta corriente o de ahorro de alta liquidez, en la que puedes acceder fácilmente al dinero cuando se necesite. El objetivo es la seguridad financiera inmediata: que no haya imprevistos y no haya recursos para afrontarlo.

Cuenta de medio plazo: metas intermedias

Esta segunda cuenta está pensada para objetivos que no son del día a día, pero tampoco muy lejanos en el tiempo, por ejemplo: comprar un coche nuevo, financiar una formación, pagar unas reformas en casa o ahorrar para un viaje importante en los próximos 3 a 6 años.

En esta cuenta se pueden utilizar productos financieros que ofrezcan algo de rentabilidad, siempre manteniendo una combinación de seguridad y flexibilidad. Pueden ser cuentas a plazo fijo, fondos conservadores de inversión o incluso herramientas específicas que permitan un rendimiento moderado sin un riesgo elevado.

Cuenta de largo plazo: crecimiento con horizonte futuro

La tercera cuenta está diseñada para aquellas metas a largo plazo, como puede ser jubilación, la educación de los hijos o la construcción de un patrimonio sólido. En esta cuenta entra en juego el poder del interés compuesto, que permite que el dinero invertido genere beneficios que, a su vez, generen más beneficios con el paso del tiempo.

En este caso, Encina sugiere instrumentos con una rentabilidad potencial mayor como pueden ser fondos de inversión, planes de pensiones o activos diversificados y donde no se necesita una disponibilidad inmediata, sino el crecimiento sostenido del patrimonio.

Cómo se puede aplicar este sistema fácilmente

Para implementar este sistema no es necesario ser un experto en finanzas. Lo primero es establecer las prioridades financieras. Antes de empezar a abrir cuentas, es necesario definir qué se quiere conseguir: puede ser crear un colchón de emergencia, ahorrar para un coche o planificar la jubilación. Tener los objetivos claros va a ayudar a decidir cuánto destinar a cada cuenta y qué tipo de instrumentos se deben utilizar.

Una de las claves que recomienda Laura Encina es automatizar el proceso: en cuanto se recibe la nómina, una parte se transfiere directamente a las cuentas de ahorro de medio y largo plazo antes de tocarla para otros gastos. Lo que se consigue es reducir la tentación de gastar lo que se debería estar ahorrando.

Por otro lado, hay que escoger los instrumentos adecuados, ya que no todas las cuentas son iguales. Para la cuenta de corto plazo, una buena elección sería una cuenta corriente o remunerada con buena liquidez. Para la de medio plazo, se deberían buscar opciones con rentabilidad ligera y flexibilidad. Y, para la de largo plazo, productos con mayor potencial de crecimiento pueden marcar la diferencia.

No hay que olvidarse de revisar periódicamente y asumir que la vida cambia, por lo que se pueden ir ajustando las cantidades que destinar a cada una. Debido a esto, la asesora financiera recomienda ir revisando el sistema de ahorro regularmente para asegurarse de que sigue alineado con los objetivos que se marcaron y por si es necesario ajustar algo.

Este método funciona debido a que al separar el dinero según la función que deba tener, se evita que el ahorro para objetivos lejanos puede terminar gastado por error o por impulsividad. Además, protege el dinero de la inflación y el desgaste del valor adquisitivo. Por último, saber que se cuenta con un colchón para imprevistos o metas intermedias da tranquilidad y refuerza la capacidad de planificación.