Khadija Amin, periodista afgana: “Yo decidí dejar el velo, pero para las mujeres musulmanas es muy importante”

Era la presentadora estrella del informativo estatal de Afganistán cuando los talibanes tomaron el poder en agosto de 2021
Tuvo que salir precipitadamente de Afganistán sin sus tres hijos, con los que no tiene ningún contacto desde hace meses
La periodista afgana Khadija Amin, otrora cara visible de los informativos en la televisión estatal de su país (RTA), presenta su obra ‘Sin velo: Una mujer libre contra los talibanes’, escrita junto a la periodista Mónica Nion. El libro es un testimonio crudo y necesario que recorre su ascenso profesional en Kabul, su huida desesperada en 2021 y su posterior renacer en España, marcado por una lucha incansable por recuperar a sus tres hijos. “Yo decidí dejar el velo, pero para las mujeres musulmanas es muy importante”, admite en una entrevista con Noticias Cuatro.
El 15 de agosto de 2021, la vida de Khadija cambió para siempre. Tras presentar su último boletín de noticias en directo, donde informaba sobre el avance talibán, la capital colapsó. Horas después de su salida del plató, un portavoz del régimen ocupaba su lugar, una imagen que dio la vuelta al mundo y simbolizó el inicio de lo que la ONU describe como un "apartheid de género" institucionalizado. Desde entonces, más de cien edictos han borrado a las mujeres de la vida pública, prohibiéndoles estudiar, trabajar e incluso ser oídas en espacios públicos.
Khadija llegó a España en uno de los aviones militares del operativo de evacuación, siendo recibida por la ministra de Defensa, Margarita Robles. Sin embargo, el inicio de su nueva vida en Madrid estuvo plagado de obstáculos; la periodista llegó a dormir en bancos de parques públicos antes de lograr su autonomía.
Hoy, Amin es una profesional integrada que trabaja en la productoraTBS de Telefónica y colabora con medios como 20 Minutos, demostrando que la integración es un "privilegio" que requiere un esfuerzo inmenso.
El motor que mueve la existencia de Khadija es el amor por sus hijos: Omar, de once años, y los mellizos Rezwan y Seawash, de nueve. Tras años de separación forzosa, logró localizarlos en Alemania en 2024, pero tras solicitar un régimen de visitas legal, su exmarido huyó con los niños de vuelta a Afganistán. Actualmente, con el apoyo de la Clínica Jurídica de la Universitat Pompeu Fabra, Amin mantiene una compleja batalla legal internacional. "Sigo con esa sensación de pérdida... mi verdadera vida, mi identidad, se quedó allí y no puedo rescatarla", confiesa en el prólogo de su obra.
Lejos de rendirse, Khadija ha canalizado su dolor en el activismo. Ha creado la asociación ‘Esperanza de Libertad’, que ofrece apoyo a mujeres en riesgo y promueve escuelas clandestinas online para niñas que tienen prohibido el acceso a la educación bajo el yugo talibán. Su voz ha resonado en foros de alto nivel como la UNESCO en París y el Congreso de los Diputados, donde ha defendido que "las mujeres son el futuro de Afganistán".
Khadija Amin no solo sueña con el reencuentro familiar; su ambición política es firme: convertirse en la primera presidenta de Afganistán. Su libro, publicado por Penguin Random House, es una invitación a "mirar de frente aquello que nos aniquila y compartirlo para liberarnos de su peso".

