Nadia se hizo pasar por un hombre bajo el régimen talibán durante 10 años jugándose la vida para sobrevivir

"Las mujeres son tratadas peor que los animales, porque a estos, al menos, salen a pasear", relata Nadia.
Nadia dice que no guarda rabia contra los talibanes sino compasión: "Desde que son niños no han vivido en paz, en vez de un bolígrafo les dan un arma"
Osama contaba la historia de una joven que se cortaba el pelo y se vestía como un hombre para poder sobrevivir en Kabul. Era una película. Esa historia se ha convertido en real en la piel de Nadia, informa Marta Lilao. La vida de Nadia siempre ha estado marcada por la guerra y la falta de libertad por ser mujer.
Nació en Kabuil, vio cómo su hermano fallecía durante el conflicto y tomó una decisión tan temeraria como valiente. Cogió la ropa de su difunto hermano y se hizo pasar por hombre durante nada menos que 10 años, sabiendo que si era descubierta la lapidación podía ser su destino. Durante su adolescencia dejó incluso de comer para que su cuerpo se diferenciara lo menos posible del de un hombre.
Con 8 años una bomba cayó su casa y la dejó en coma 6 meses
Nadia siempre ha estado marcada por su lugar de nacimiento, por la falta de libertad y por la guerra. Con 8 años una bomba cayó en su casa y las quemaduras la provocaron estar 6 meses en coma. Salió, pero las marcas, fuera y dentro de su cuerpo siguen ahí. Desde ese momento, su vida fue una constante lucha, una batalla por la supervivencia. "La guerra destrozó mi vida y la de mi familia, mi hermano murió en la guerra. Yo tuve que pensar algo". Tenía que sobrevivir.
"Yo no tenía libertad para vivir. Así decidí vestirme con la ropa de mi hermano para poder ir a trabajar. Con esa esperanza tuve que vivir 10 años como un hombre. Pasaron milagros para que no me descubrieran, dejé de comer. La lapidación me esperaba si era descubierta".
Logró escapar de Afagnistán en 2006. Nada ha cambiado, dice. "Cada día más opresión, las niñas no pueden salir de casa. Las mujeres son tratadas peor que los animales, porque a estos, al menos, salen a pasear. Yo no tengo rabia por ellos, tengo compasión. Cuando yo viví como un hombre vi a muchos niños talibanes que nunca habían vivido en paz, que en vez de un bolígrafo les dieron un arma"
Hoy Nadia ayuda con su fundación Ponts per la Pau a muchas mujeres que siguen sobreviviendo como pueden en Afganistán. "Estoy en contacto con las niñas afganas, psicológicamente está sufriendo mucho". Espera que nadie tenga que volver a ser Nadia, vivir una vida que no es la suya. Ponts per la Pau es una asociación sin fines de lucro, no confesional y voluntaria comprometida con la promoción de la paz, la educación y la conciencia social en Afganistán y en todo el mundo.
Fundada en 2016 por Nadia, se esfuerza por crear un futuro donde la educación y las oportunidades iguales sirvan como base para una paz duradera. "Nuestra visión es empoderar a individuos, especialmente a mujeres y niñas, para que se conviertan en agentes de cambio en sus comunidades, fomentando una cultura de resiliencia, autoconfianza e igualdad de género", señalan.

Arzoo Ahmadi: "No nos vamos a sentarnos en un rincón porque no tengamos libertad"
Pero en Afganistán quedan muchas Nadias. Arzoo Ahmadi, coordinadora de Ponts per la Pau , nos cuenta también su vida en Afganistán. Con solo 24 años ha alzado la voz y nos cuenta que las mujeres no pueden salir a la calle ni recibir educación. Sí pueden hacer costura. Cuando los talibanes se van es cuando ellas sacan los libros y empiezan a estudiar para cambiar su situación.
"Es verdad que la vida en Afganistán no siempre es fácil, pero no podemos sentarnos en un rincón con las manos cruzadas y dejar de de vivir nuestras vidas porque no tengamos libertad. Las mujeres afganas continuamos aprendiendo, ayudándonos las unas a las otras y creyendo en un futuro mejor. Sus ojos deben aparecer, eso sí, tapados para evitar que el régimen la reconozca y tome represalias contra ella.

