La marca automovilística Ford prescindirá de 7.000 puestos de trabajo a finales de verano

Un 10% de la plantilla a nivel internacional desaparecerá a finales del mes de agosto
Comenzará por Europa, China, Sudamérica y otros mercados internacionales
La compañía de venta de vehículos estadounidense Ford ha señalado que eliminará alrededor de un 10% de la plantilla para finales de agosto previsiblemente. Este cambio afectará a unos 7.000 empleos y es provocado, según la entidad, como parte de un proceso de reestructuración laboral.
A través de un correo electrónico dirigido personalmente, Jim Hackett, el presidente de la empresa automovilística ha asegurado que el recorte incluye tanto bajas voluntarias como despidos, según ha manifestado un portavoz de la empresa.
Del mismo modo, el representante aclaró que esta modificación perjudicará al 20% de los altos directivos con el objetivo de reducir la burocracia de la empresa y acelerar la toma de decisiones.
El mensaje difundido entre los afectados aclara que la determinación se ha tomado para "tener éxito en la industria competitiva, y posicionar a Ford en un lugar estratégico que cambia rápidamente. Para ello, consideran que debe reducirse la burocracia interna, capacitar a los gerentes, acelerar la toma de decisiones, concentrarnos en el trabajo más valioso y reducir los costes", señaló el correo electrónico enviado por el dirigente.
Cadena internacional de afectados
Empleados de Ford en diversos continentes serán notificados a partir de este próximo martes del plan de reestructuración laboral, un proceso que comenzará por Europa (donde la firma desea obtener a largo plazo un margen operativo del 6%), y China, Sudamérica y otros mercados internacionales a continuación.
En el territorio español, la movilización laboral podría afectar considerablemente ya que en lugares como la Comunidad Valenciana posee 8.000 personas trabajando tan solo en un enclave automovilístico. La propia empresa avanzó en octubre del año pasado que dadas las circunstancias se verían obligados a tomar "decisiones duras" en Europa para buscar la rentabilidad, y que esto implicaría una reducción de costes diversos y el recorte de plantilla.
