Hong Kong introduce tumbas virtuales para evitar el colapso necrótico

El elevado precio para ser propietario de una tumba, desde 55.000-126.000 euros, o un columbario por 3.000 dólares hongkoneses (alrededor de 330 €) ha dejado espacio a otra alternativa que reduce el colapso en los cementerios y contribuye a su mejora.
De esta manera, el Gobierno de la excolonia británica esta impulsando los "entierros verdes", que guardando una línea ecológica animan a los ciudadanos a renunciar al entierro común y su posterior almacenamiento del cuerpo en urnas funerarias después de la cremación.
Algunas empresas especializadas en la realidad virtual, ilustran tecnológicamente un camino hasta la tumba del fallecido para rendirle homenaje a sus seres queridos.
Esta alternativa, además, posibilita destacar sus respetos digitalmente, y permitirá a las familias "enterrar" a los difuntos en lugares de aspecto "más alegre" como parques y áreas públicas. Una estrategia para diferenciarse del cementerio común donde también descansan en paz nuestros seres queridos.
Atendiendo a las tipologías de tumbas virtuales encontramos algunas formadas por vidrio como el caso de Glazden, que ofrece la esencia de los seres queridos en un remolino de color y cenizas.
La fundadora de Glazden, Zimon Chow, apunta que intentan descifrar hasta el más mínimo detalle de "cómo fue la persona en vida y darle forma en figuras de cristal". El objetivo es mostrar una sociedad que recuerde de manera gráfica a su ser querido, ya sea en la tierra ancestral o en una urna con las cenizas.
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