La fecha de la votación del Sí o el No que decidirá el futuro político de Escocia se acerca y la lucha día a día por convencer a los indecisos se disputa en las calles, en las tribunas, en los balcones. Cualquier lugar es bueno para colgar un cartel y defender la separación del Reino británico o de permanecer dentro de él. Políticos, activistas, ciudadanos comunes que participan en esta batalla ideológica que amenaza con desestabilizar al Gobierno de David Cameron, cada vez más nervioso con el avance de los seguidores del Sí. Desde el Gobierno conservador han tratado de seducir a Escocia para que abandone la idea del divorcio con reformas en el sistema fiscal lo que ha provocado el ardor de los independentistas. A 24 horas de la votación los escoceses tras arduas jornadas de propaganda, esperan impaciente su cita con las urnas.