Tsipras lucha por aprobar un plan en el que ni él mismo cree

Grecia se enfrenta a una nueva jornada de incertidumbre, de corralito, una huelga de funcionarios y un debate en el Parlamento que se espera, cuanto menos, tormentoso. Los 300 diputados griegos deben aprobar las duras medidas de ajuste que exige Bruselas para empezar a negociar el tercer rescate. Tsipras ha intentado convencer a toda costa a la facción más radical de Syriza de que aprueben un programa en el que, reconoce, no siquiera él mismo cree. El acuerdo supone más impuestos, cambiar el mercado laboral y las pensiones y privatizar activos públicos.
