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Tocados, pamelas, sombreros que parecen antenas parabólicas, diseños imposibles de 'mírame y no me toques'. Parece que las famosas damas que asisten a la tradicional competición hípica del Royal Ascot vayan a lucir el último complemento con el color más chillón y estridente que pudieron pagar. Tal parece que cada año los diseñadores esperen la cita para lanzar al galope su imaginación y competir con el interés por los caballos, porque si una de estas estupendas señoras se sienta en las gradas, será difícil que alguien detrás pueda ver la carrera.







