Ela, una española perteneciente a los Toyoko Kids, revela el lado oculto del grupo de jóvenes en Japón: "He visto ya de todo, es una locura"

Ela, una española perteneciente a los Toyoko Kids, revela el lado oculto del grupo de jóvenes en Japón: "He visto ya de todo, es una locura"
Daniela le cuenta a Alejandra Andrade todo lo que ocurre dentro de los Toyoko Kids. 'Fuera de cobertura'
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Mientras Alejandra Andrade entrevistaba a una menor Toyoko, un idioma conocido interrumpe su conversación: "¡Qué fuerte! Hay una española ahí". Se llama Daniela, aunque prefiere que le llamen Ela, y nació en Zaragoza. La joven se enamoró de un estilo típico en Japón cuando vino de vacaciones y, al buscarlo en Tik Tok descubrió a los Toyoko Kids, a quienes hoy investigan en 'Fuera de cobertura'.

La razón por la que decidió mudarse hace ya un año es porque se siente integrada en el grupo, mientras que en su ciudad natal le cuesta, asegura: "Cada día que salgo a la calle, alguien se ríe de mí o todo el mundo me apunta y aquí da igual". Y es que la joven lleva una estética que para algunos resulta llamativa por sus piercings, todos hechos por ella misma a excepción del de la boca, y su forma de vestir.

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Las condiciones en las que vive Ela

Actualmente se encuentra trabajando de noche en un bar y consiste en "ir hablando en sistema de rotación", por lo que "los clientes no pueden elegir la chica con la que quieren hablar" y si consiguen que consuman una copa, son 300 yenes más. Un bar que se encuentra en el barrio rojo de Tokio, el cual el equipo de 'Fuera de cobertura' visita junto al youtuber Kai Takizawa.

'Fuera de cobertura' recorre el barrio rojo de Tokio, lugar en el que se reúnen los Toyoko Kids
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Vive en un internet café, pero va cambiando de localización cada semana. Por esa razón, siempre se encuentra en la plaza junto a sus amigos. De hecho, hay veces que alguno de los Toyokos compran habitaciones de hotel y duermen todos juntos: "Ahí fuman, beben, toman pastillas, hablan, graban tik toks y eso es lo que se hace". Algo de lo que ya informaba el youtuber cuando ponía en contexto a Alejandra Andrade sobre la situación de los Toyoko Kids. "Los chicos normalmente venden pastillas y las chicas la mayoría se prostituyen. De hecho conozco a una chica que se prostituye por 5.000 yenes que son 20 euros o así", cuenta.

El youtuber Kai Takizawa contextualiza a 'Fuera de cobertura' el fenómeno de los Toyoko Kids: "Hay una realidad dramática detrás"
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El ingente consumo de alcohol y drogas entre los Toyoko

Junto a Ela se encuentra un joven visiblemente afectado por el consumo de drogas y alcohol debido a una "bebida popular en Japón" cuya base es vodka. Esto lo mezclan, según cuenta la española, con pastillas. "No te digo que tomen una, hay gente que toma un montón", insiste.

"Las puedes comprar en cualquier farmacia, no te piden nada. Es como la toseína en España, aquí son sin receta", explica. De hecho, son unas pastillas que te dejan la lengua azul por su característico color, algo que muestran habitualmente en sus videos y que caracteriza al grupo. "Un amigo mío tiene 14 años y va al cole con mascarilla porque va todo azul", cuenta a la presentadora. Un problema que "desde hace dos años es puro caos", asegura.

"He visto ya de todo en Toyoko, es una locura"

"Qué horror", esa es la reacción de Alejandra Andrade al descubrir una de las historias que Ela ha vivido desde que vive en Japón: "Antes de ayer una chica se tiró de un edificio y un amigo mío estaba con ella. Planearon suicidarse juntos pero él al final no se tiró y ella sí". Tan solo tenían 15 y 19 años. "He visto ya de todo en Toyoko, es una locura", confiesa.

La situación de Ela en casa

Aunque "sí que hay familias que se preocupan", lo cierto es que "rara vez" sucede. A los padres de Ela, por ejemplo, "no les gusta nada". Y es que "no llevan bien" que la joven se autolesione. No es que haya tenido una infancia terrible, asegura, pero la reacción de su padre a los problemas lo llevaba mal. Este hecho, sumado a la anorexia que padecía, hizo que cayera "en picado" hace unos cinco años.

Tampoco es que tenga muchos amigos en casa, confiesa: "Tengo una verdaderamente porque en el instituto éramos las únicas rarillas, digamos". Sin embargo, es consciente de que "hay que poner fin en algún momento a esto porque no es un ambiente sano".