La encrucijada iraní en el cine: cuando hacer películas es jugarse la vida
Casi 300 directores de cine han sido demandados en Irán en los últimos dos años
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Hay ocasiones en las que hacer cine es jugarse la vida. El cine iraní fue considerado, durante mucho tiempo, un cine de altura, de cierta intelectualidad, pero David Felipe Arranz ha ahondado en un misterio que aún no se había contado. Tras repasar el ultimo canon del cine iraní, de los últimos años, Arranz llega a una conclusión:
“Me he quedado perplejo por la valentía de estos cineastas y del enorme desconocimiento social que hay en España a la hora de hacer algunas afirmaciones sobre la realidad iraní que ha sido retratada por estos cineastas, lo cual me ha llevado a una doble perplejidad”, comenta el periodista al inicio de este repaso.
Los peligros de hacer cine en Irán en la actualidad
Casi 300 directores de cine han sido demandados con procesos judiciales, cancelación y más en Irán en los últimos dos años. Es más, algunos de ellos han sido ejecutados: “Hacer cine hoy en día en Irán es exponerse a un arresto, a una confiscación de bienes, a que te retengan el pasaporte, a una multa, a azotes y latigazos y a condenas de prisión”.
Y es que, tal y como revela un informe de los cineastas iraníes, “los ayatolás consideran la cinematografía como un acto de resistencia frente a la república islámica, por lo tanto punible, según las leyes islámicas”. Para detallar todo esto, David Felipe Arrans nos da algunos ejemplos, los cuales se desarrollan en el vídeo.
El caso más extremo es el del director Dariush Mehrjui, asesinado a puñaladas junto a su mujer. Este director de cine iraní era conocido por sus arriesgadas reivindicaciones en sus películas. El caso fue cerrado y se acusó a un jardinero por una supuesta deuda de 600 euros. Ejecutan al jardinero a toda velocidad (fue condenado a muerte), aunque él acusó a otras tres personas.
