Bartolomé Lorenzo de Guzmán, 'El cura volador': un pionero de la aeronáutica eclipsado por la mano oscura de la inquisición
El cura volador fue perseguido por la inquisición por su artefacto volador revolucionario y adelantado a su época
'La passarola': el primer aerostato que voló y que muy poca gente conoce
'Cuarto Milenio' presenta una aproximación tecnológica, científica y documental sobre la historia Bartolomé Lorenzo de Guzmán, conocido como 'El cura volador', un ingeniero prodigioso que logró ser el primer hombre en volar, pero cuyos méritos fueron eclipsados por la inquisición, convirtiéndolo en un mártir de la aeronáutica, puesto que sus revolucionarios inventos no serían reconocidos hasta hace poco tiempo.
El sueño de volar como los pájaros ha sido una constante a lo largo de la historia de la humanidad como una metáfora de libertad y de ascenso al mundo celestial, pero, en 1709, un joven jesuita, Bartolomé Lorenzo de Guzmán, nacido Brasil, rompió esta imposibilidad con un revolucionario invento llamado 'La passarola', que consiguió elevar sobre Lisboa ante la mirada atónita del monarca Juan V y su corte.
¿Cómo era posible que 'La passarola' volase?
'La passarola' tenía un diseño fantasioso con forma de pájaro, similar a un ave fénix. Se trataba de un invento muy avanzado para su época, tal y como comenta el escritor y guionista, David Zurdo: "Si uno los analiza bien los dibujos, ve que es absolutamente imposible desde el punto de vista aeronáutico. Eso no podría volar de ningún modo". Por su parte, el ingeniero, David Hernández, explicaba:
"Se dice que era una nave que seguramente fuera propulsada por hidrógeno. Unos pequeños globos que proporcionarían la sustentación y que da una mezcla de aeroplano y globo. Tendría por un lado la sustentación y, por otro lado, algún sistema de propulsión que desconocemos que podría hacer que se desplazase a voluntad en el aire", señala.
El cura volador sabía que su revolucionario invento podría traer muchas ventajas tácticas y geopolíticas para su poseedor, que en este caso era el rey de Portugal, pero no pudo prever los problemas que le acarrarían sus posibles usos. Y es que, aunque Bartolomé nunca definió su artefacto volador como un instrumento de guerra, lo cierto es que su potencial bélico despertó el temor de que Portugal adquiriese una gran ventaja militar que alterase el equilibrio de poder.
La inquisición persiguió a Bartolomé por su "obra del demonio"
El arzobispo de Lisboa de aquel entonces, que años después llegaría a ser Papa, bajo el nombre de Inocencio XIII, preocupado por el equilibro del poder ante la amenaza que suponía que Portugal pudiese contar con algo que era potencialmente un arma de gran poder, empezó a decir que todo aquello era obra del demonio.
Por este motivo, la inquisición persigue al cura volador y le abren un proceso inquisitorial en Portugal hasta que, finalmente, es encarcelado. Su cautiverio dura muy poco, ya que sus compañeros jesuitas logran rescatarle. De aquí surge el apodo con el que se le conoce actualmente, pues la inquisición dijo que como era un brujo que se había escapado volando.
El gran debate alrededor de los restos mortales del 'cura volador'
Bartolomé Lorenzo de Guzmán muere a finales de 1724, con tan solo 39 años en Toledo. La localización de sus restos mortales han generado un gran debate, pues, tras su fallecimiento, el cura volador fue enterrado en la Iglesia de San Román, dentro de una cripta en la que hay una docena y media de cuerpos momificados y que se clausuró en la década de los 70.
En 1934, el gobierno brasileño pide la exhumación, pero con la llegada guerra civil el proceso se congeló hasta 1966, que se retomó con éxito. Sin embargo, encontrar los restos en la cripta supuso un problema, ya que al haber muchas personas no se supo definir muy bien dónde estaban los restos. Motivo por el cual, los restos mortales de el 'cura volador' podrían continuar en Toledo.
