Consejos

Cómo comunicar la separación de la pareja a los hijos, según una psicóloga

Hablar juntos, evitar culpas y adaptar el mensaje al niño es esencial. Freepik
Compartir

La separación de los padres es una de las experiencias más transformadoras que un niño puede vivir: pone patas arriba su mundo emocional, altera su rutina y, si no se gestiona con cuidado, puede dejar huellas de inseguridad o ansiedad que se pueden prolongar en el tiempo. No obstante, para la psicóloga Patricia Sánchez, terapeuta transpersonal y experta en relaciones familiares, la manera en la que se comunica esta separación es fundamental para que sea una transición manejable y no un trauma.

No es suficiente con decir “nos separamos”, ese mensaje debe estar bien estructurado para transmitir a los hijos calma y seguridad a pesar de que sea un cambio grande.

PUEDE INTERESARTE

Preparar la conversación con claridad y consenso

Antes de hablar con los hijos, esta psicóloga señala la importancia de que los padres tengan la información que quieren transmitir bien clara y consensuada entre ellos. Esto incluye aspectos prácticos como dónde van a vivir, cómo va a ser la logística familiar y qué cambios concretos van a suceder en la vida del niño.

Un anuncio de este calibre sin un respaldo práctico puede dejar demasiados cabos sueltos que suelen transformarse en ansiedad en los menores. Por eso, la psicóloga recomienda: acordar previamente el contenido del mensaje que se va a transmitir, determinar el momento ideal para conversar, sin prisas ni distracciones y evitar hacerlo cuando los niños ya han percibido cambios evidentes, ya que puede aumentar su confusión.

PUEDE INTERESARTE

Hay que recordar que planificar con tiempo y hablar con calma minimiza la sensación de catástrofe en los menores y les ofrece una narrativa coherente sobre su futuro.

Escoger el momento adecuado y transmitir seguridad

El mejor momento para comunicar la separación es cuando hay claridad en los pasos que hay que seguir y los padres pueden explicar un escenario concreto para el futuro inmediato. Es decir, no se debe comunicar de manera impulsiva ni tampoco antes de que los propios adultos hayan reflexionado bien sobre su decisión.

La psicóloga señala que los niños están en continua observación de su entorno y necesitan sentir estabilidad emocional. Cuando se les da una noticia así en un momento en el que no hay cambios visibles todavía, pero sí que hay planes definidos, se les otorga un espacio esencial para poder asimilar esta información con un tiempo de adaptación, lo que puede ayudarles a procesar la noticia sin sentirse sorprendidos o desbordados.

También se recomienda evitar anunciar la separación justo antes de eventos significativos como pueden ser el comienzo de las vacaciones o el colegio, o alguna celebración familiar importante, ya que esto puede sobrecargar emocionalmente a los niños.

Hablar en familia y unificar el mensaje

Esta psicóloga insiste en que lo ideal es que ambos padres hablen con los hijos juntos, y que esta charla sea tranquila y sin reproches. Esta unidad puede transmitir un mensaje poderoso: aunque la pareja se haya roto, la familia sigue existiendo y los progenitores siguen comprometidos con el bienestar de sus hijos.

Algunos elementos fundamentales que se tienen que tener en cuenta son: por un lado, que se eviten emociones explosivas y todo sea en un tono calmado y sereno. Como hemos mencionado ya, el mensaje debe estar unificado para no generar confusión, y es muy importante explicar que esta decisión no es culpa de los niños y que se les seguirá queriendo y cuidando como siempre.

La evidencia psicológica respalda que cuando los niños perciben que los padres tienen la capacidad de comunicarse con respeto, sus niveles de ansiedad disminuyen, sobre todo cuando se sienten parte de un entorno seguro a pesar del cambio.

Evitar culpas, reproches o detalles innecesarios

Cuando se hable con los hijos sobre una separación, no hay que culpar a nadie ni mucho menos compartir detalles adultos que puedan generar seguridad o emociones de lealtad dividida. Esto implica: no echar la culpa al otro progenitor delante de los niños, evitar hablar de discusiones económicas, íntimas o motivos complejos que los niños no son capaces de procesar y no utilizar a los hijos como mensajeros entre padres durante esta transición

Los niños interpretan todo a nivel emocional y tienen a internalizar los conflictos si estos se viven como “batallas entre adultos”. Una comunicación respetuosa evita que se sientan en la necesidad de escoger un lado u otro o sentir que se tienen que convertir en mediadores de sus padres.

Compartir qué es lo que va a cambiar y lo que no

Una parte esencial de esta conversación es describir qué va a cambiar realmente en la vida diaria de los niños y qué va a seguir igual. Muchos psicólogos señalan que los niños se sienten más seguros cuando comprenden dónde van a vivir, cómo va a ser la rutina entre casas en caso de custodia compartida y qué días van a ver a cada uno de los padres.

Este tipo de claridad reduce la ansiedad y evita que puedan empezar a imaginarse escenarios catastróficos sobre su propio futuro.

Escuchar y validar emociones

No solo hay que informar de una situación, también se les debe permitir a los niños que expresen sus emociones y que hagan preguntas. Los niños pueden sentir tristeza, miedo, confusión, ira y, en ciertos casos, también alivio si han percibido conflictos en casa.

Lo esencial es escuchar sin hacer más pequeños sus sentimientos, validar sus emociones y responder con sinceridad pero con un lenguaje apropiado para su edad.