La longevidad se hereda

La longevidad tiene más que ver con la genética que con los hábitos, aunque estos también influyen
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¿Hacen ejercicio a diario y comen bien? Estupendo. Eso es clave para tener un buen envejecimiento pero, además, ahora un estudio constata el enorme peso de la genética en la longevidad. Sobre todo si tienen abuelos o padres centenarios esto les interesa. Es una pregunta que nos hacemos todos, en algún momento: ¿cuánto viviremos?
Pero si preguntamos cuánto influye lo que han vivido tus padres o tus abuelos, pues hoy tenemos una parte de la respuesta y es una buena noticia para quienes tengan antepasados centenarios. Porque la longevidad se hereda, sí, en gran parte. La genética determina el 55% de la duración de la vida, es lo que tiene más peso. Lo acaban de demostrar científicos israelíes, liderados por el biólogo Uri Alon del Instituto de Ciencia Weizmann de Israel. Para llegar a esta conclusión han estudiado 16.000 parejas de individuos emparentados, la mayoría gemelos (de Dinamarca, Suecia y Estados Unidos) y los resultados echan por tierra lo que se pensaba hasta ahora.
El equipo de Alon ha creado modelos matemáticos para revaluar grandes bases de datos de gemelos, tanto idénticos —comparten un 100% de su ADN— como mellizos —un 50%—, procedentes principalmente de dos grandes cohortes de Dinamarca y Suecia. También incluyeron datos de gemelos criados por separado, para eliminar la influencia de un ambiente compartido; y de hermanos de personas centenarias en Estados Unidos. La población analizada abarca a casi 16.000 parejas de individuos emparentados, incluidos cerca de 14.000 gemelos y más de 2.000 pares de hermanos.
Los investigadores diferencian entre mortalidad extrínseca, causada por factores externos al organismo —accidentes, violencia, infecciones o agentes tóxicos ambientales—, y mortalidad intrínseca, relacionada con el deterioro biológico interno y el proceso de envejecimiento en sí.
Los estudios previos (realizados en los siglos XIX y XX, cuando las causas externas tenían mucho más peso) daban mucho menos peso a la genética en la duración de la vida: apenas un 6%. Se creía que pesaban más factores externos, como la dieta o el ejercicio, el estilo de vida. Y eso reforzaba un mensaje: que la esperanza de vida depende, sobre todo, de lo que nos cuidemos. Ahora la genética gana peso, pero ojo, todavía hay un 50% de nuestra longevidad que depende de factores externos, es decir, modificables. No se trata de dejar de cuidarse, sino de ser conscientes de que en nuestros genes está escrita gran parte de nuestra longevidad.

