Ecocidio: los muertos que dejará el daño al medio ambiente cuando acabe la guerra

Los vertidos en Ormuz son Prestige continuados, pero sin voluntarios para recoger nada y la nube tóxica en Irán provocará muertos futuros.
La nube tóxica que cubre Irán y que puede provocar lluvia tóxica, un peligro que no conoce de fronteras
La guerra en Oriente Medio tiene un gran impacto económico y un coste en vidas, pero además sabemos que la factura medioambiental esta vez puede ser histórica. Se habla ya de Ecocidio, por las consecuencias de los bombardeos en los ecosistemas, informa Álvaro Berro.
Como ya ocurrió en la Guerra del Golfo con la quema de pozos de petréleo: un desastre medioambiental resultado de una estrategia militar. Lo hemos visto de nuevo ahora, con una nube tóxica que se genera cada vez que se incendia uno depósito de petróleo. Contaminación en el aire, en el suelo, en el agua. Ya ha habido unos 300 incidentes de este tipo, de los que 232 se han considerado de alto riesgo. "Se quedan los suelos contaminados por años y siglos", alerta Xavier Querol, experto en Contaminación Medioambiental. "Todas las guerras buscan el homicidio, pero en este caso tenemos además un ecocidio".
La propia Unión Europea aprobó una directiva en 2024 para tipificar el delito de Ecocidio. Un equipo de juristas ha consensuado la definición de "ecocidio" para intentar que sea perseguido como un nuevo crimen. La delincuencia ambiental se considera una de las actividades de crimen organizado más lucrativas a nivel mundial.
De hecho, el gobierno iraní acusa a Israel y Estados Unidos de Ecocidio definido como "cualquier acto ilícito perpetrado a sabiendas de que puede causar daños graves, extensos o duraderosal medio ambiente. Y no sólo afecta a Irán.

Partículas finas y pesadas de plomo, cadmio o níquel en el ambiente, resultado también de la destrucción de material militar. Coincidiendo con días de bombardeos intensos Teherán ha sufrido, además de las explosiones, picos insufribles de toxicidad.
La OMS alerta sobre esta "lluvia ácida", que supone un peligro para la población. Explican que Irán está emitiendo alertas y pidiendo a la gente que no salga de casa porque las explosiones en refinerías liberan dióxido de nitrógeno y de azufre, gases tóxicos y corrosivos, que en una atmósfera húmeda, producen precipitaciones mucho más ácidas de lo normal, muy dañinas para la piel, los pulmones y los ojos. Por eso esta alerta también del comisionado de derechos humanos de la ONU. “Estamos muy preocupados por las consecuencias para la salud y el medio ambiente de estas explosiones y la lluvia ácida que generan".
La lluvia ácida no respeta fronteras. Esas nubes tóxicas se están desplazando ya hacia países asiáticos y, si siguen cayendo, tendrá consecuencias importantes a largo plazo pudiendo acidificar suelos, lagos o ríos. Un riesgo añadido para una población que trata de sobrevivir, cada día, bajo las bombas.
"Esas nubes negras son partículas en suspensión, la tendencia es que una parte de deposite en la superficie puede afectar a los audimentos que crecen del suelo y las que quedan a más altura del suelo, esas se pueden transportar a largas distancias", advierte Querol.
Los vertidos en Ormuz son Prestige continuados, pero sin voluntarios para recoger nada
Cielos negros y tóxicos sobre irán, aire irrespirable para la población, que también contamina suelos, ríos y aguas subterráneas. Es el coste ambiental de la guerra.Y no sólo afecta a Irán. Tampoco debemos olvidar los vertidos en el Estrecho de Ormuz por los ataques contra cargueros y petroleros. "Es como si tuviéramos Prestige continuados, pero sin voluntarios para recoger el chapapote".
El medio ambiente es víctima en todas las guerras, pero en esta más y las consecuencias más graves están por llegar todavía. "Se estan produciendo combustiones brutales de petróleo y gas natural lo que les va a dejar una contaminación que les va a durar muchos años y cuando se acabe la guerra morirá más gente".

