María del Rosario, rostro de la pobreza en España: vive con 800 euros al mes y el Banco de Alimentos la salva
Es la otra cara de España, pese a que las cifras macroeconómicas nos pongan a la cabeza del crecimiento en Europa.
3,9 millones de personas viven con ingresos inferiores a 680 euros al mes.
Es la otra cara de España, pese a que las cifras macroeconómicas nos pongan a la cabeza del crecimiento en Europa. La España de la calle, de la que tanto hablan los políticos, no acaba de notar esos datos. El último informe sobre el Estado de la Pobreza en España es demoledor. Algunos datos muestran esa otra España en la que uno de cada 4 españoles no puede irse de vacaciones, ni siquiera una semana. No son pocos, un 26% de la población vive en riesgo de pobreza: 12.600.000 personas.
¿Cuándo consideramos que alguien se encuentra en una situación de pobreza? Hablamos de un salario de 1.000 euros al mes. Ese umbral va creciendo cada año, en 2024 era de 965 euros.
Esta pobreza se traduce en que no pueden comprar carne, pollo o pescado cada dos días. Tampoco mantener la casa a la temperatura adecuada, comprarse ropa nueva, ni por supuesto salir a cenar o cualquier actividad de ocio. Esto afecta sobre todo en familias monoparentales donde el 50% está en riesgo de pobreza o en personas que viven de alquiler a precio de mercado.
La Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado español (EAPN-ES) ya ha advertido del "estancamiento" de la reducción de la pobreza pese al crecimento económico y del empleo. Para EAPN, las políticas públicas han demostrado "que funcionan para contener la pobreza, pero los datos apuntan a que las herramientas actuales han alcanzado un límite". En España tenemos una tasa de pobreza del 19,5%, un 8,1% tiene carencias materiales y sociales severas (8,1%). En España hay 4 millones de personas que no pueden permitirse al menos siete de los trece bienes, servicios o actividades básicas que mide este indicador.
España continúa, además, lejos de los objetivos comprometidos en la Agenda 2030. La tasa AROPE debería haberse reducido hasta el 19,1% en 2025, pero permanece en el 25,7%, lo que significa que alrededor de 3,2 millones de personas más tendrían que haber salido de la pobreza o la exclusión social para que el país estuviera en la senda prevista, ha advertido EAPN.
Aunque la extensión de la pobreza apenas cambia, el informe sí muestra una ligera mejora en su intensidad. La pobreza severa afecta al 8,0% de la población, 0,4 puntos menos que el año anterior. Sin embargo, la cifra sigue siendo "inaceptable": 3,9 millones de personas viven con ingresos inferiores a 680 euros al mes. Dos de cada cinco personas en pobreza en España están en esta situación.
Como novedad, el informe profundiza en cómo la acumulación de factores de vulnerabilidad intensifica la pobreza. La pobreza severa se dispara cuando interseccionan diferentes factores de desigualdad estructural: en este sentido, afecta al 22,3% de las personas que viven en hogares monoparentales, al 15,1% de quienes viven de alquiler a precio de mercado y al 21,7% de las personas extracomunitarias. La situación es especialmente grave cuando se acumulan estos factores: más de la mitad de las personas extracomunitarias que viven en hogares monoparentales (el 53,4%) se encuentra en pobreza severa.
Los datos evidencian, para la EAPN, una "estrecha relación" entre el régimen de vivienda y el riesgo de pobreza. En 2025, el 43,6% de las personas que viven de alquiler a precio de mercado está en riesgo de pobreza, frente al 19,5% de quienes viven en propiedad. La tasa de pobreza entre quienes alquilan a precio de mercado alcanza el 32,6%, más del doble que entre quienes tienen vivienda en propiedad, donde se sitúa en el 14,5%. La pobreza severa también casi se triplica entre quienes viven de alquiler a precio de mercado: afecta al 15,1%, frente al 5,4% de quienes viven en propiedad.
La desigualdad en el acceso a la vivienda está vinculada con la desigualdad de riqueza. En España, el patrimonio se concentra de forma muy intensa en los hogares con más recursos: el 10% más rico concentra más de la mitad de la riqueza, mientras que la mitad de los hogares con menos riqueza dispone de una pequeña parte del total.
En este contexto, la vivienda funciona, según la EAPN, como un factor de reproducción de la desigualdad: quienes cuentan con patrimonio tienen más protección frente al mercado, mientras que quienes no lo tienen quedan más expuestos al alquiler y a sus precios crecientes. La escasez de vivienda social agrava esta situación.
El coste de la vivienda absorbe una parte creciente de los ingresos de los hogares y limita su capacidad para cubrir otras necesidades básicas. La mitad de las personas en pobreza severa soportan una sobrecarga económica en vivienda, al destinar más del 40 % de sus ingresos a este gasto.
La crisis energética ha convertido este gasto en una sobrecarga en el gasto de vivienda. La pobreza energética agrava esta situación, de hecho, el 15,9 % de la población no puede mantener su vivienda a una temperatura adecuada durante el invierno. Estas dificultades afectan con especial intensidad a personas en desempleo, hogares en alquiler, población extracomunitaria, jóvenes y hogares con menores.
Los datos del informe confirman que la pobreza se concentra con especial intensidad en quienes afrontan más barreras estructurales. Uno de cada tres menores (el 33,8%) está en riesgo de pobreza o exclusión social, cerca de 2,7 millones; la tasa de pobreza infantil alcanza el 28,4% y la pobreza severa afecta al 12,5%, frente al 8,0% del conjunto de la población. EAPN-ES ha indicado que la pobreza infantil es una causa de la pobreza familiar. De hecho, los hogares con menores presentan mayores niveles de vulnerabilidad, con una tasa de riesgo de pobreza o exclusión social del 29,9%, y la situación se agrava cuando la crianza recae sobre una sola persona adulta.
La población migrante, especialmente la extracomunitaria, también presenta niveles muy elevados de pobreza y exclusión: el 53,5% está en riesgo de pobreza o exclusión social. Esta realidad no se explica por la migración, sino por barreras estructurales como la discriminación, la precariedad laboral, las dificultades de acceso a la vivienda y los obstáculos para acceder efectivamente a derechos. En este sentido, EAPN-ES valora positivamente el avance de la regularización extraordinaria de personas migrantes. Además, las personas con discapacidad siguen en clara desventaja: el 32,2% está en AROPE, el 21,5% en pobreza y el 13,5% en carencia material y social severa, lo que evidencia la necesidad de apoyos suficientes para vivir con autonomía e igualdad, según la entidad.
El informe pone de manifiesto el papel fundamental que desempeñan las transferencias sociales en la protección de millones de personas frente a la pobreza. En 2025, el conjunto de prestaciones y transferencias públicas evitó que cerca de 11 millones de personas cayeran en situación de pobreza, de las cuales 8,1 millones se beneficiaron de las pensiones de jubilación y supervivencia y otros 2,9 millones gracias al resto de prestaciones sociales.
Sin embargo, el informe también alerta de que el Estado de bienestar español presenta "márgenes de mejora", aunque cada vez más personas acceden a prestaciones de garantía de rentas, la comparación europea muestra los límites del modelo español de protección social. Antes de aplicar transferencias, España parte de niveles de pobreza similares a los de Francia o Irlanda; sin embargo, después de la intervención pública, Irlanda reduce la pobreza hasta el 13,0%, Francia hasta el 16,3% y España hasta el 19,5%. Esta menor eficacia es preocupante en infancia: España sigue siendo el país de la Unión Europea con mayor tasa de pobreza infantil.
EAPN-ES ha advertido, además, de los riesgos de no consolidar medidas heredadas del escudo social y de la cobertura insuficiente de ayudas a familias y vivienda y de la reducción de las rentas mínimas autonómicas tras la implantación del IMV. Por ello, pide garantía de rentas para todo el ciclo vital, mejoras en el IMV y coordinación con las rentas autonómicas, y protección universal a la infancia.
Pero más allá de todos estos datos está la realidad. Los rostros de la pobreza. María del Rosario vive con 800 euros al mes. Una cantidad que apenas le permite cubrir los gastos básicos y que le obliga a renunciar a muchas cosas que antes formaban parte de su día a día. “Con 800 euros tengo que pagarlo todo. Cuando llega final de mes hay veces que no queda nada.” Es por eso que acudir al banco de alimentos le salva el mes. No es la unica. Lo reconocen todos los que acuden a comedores sociales, "venimos porque no tenemos recursos", o las personas a las que no les llega con su jubilación. "Vengo porque me hace falta, mi marido se murió hace seis meses y me hace falta", informan Asier García, Toni Ramos y Sara García.
Las prioridades están claras. La ropa ha pasado a un segundo plano. Y tampoco hay espacio para vacaciones o escapadas. "Tiramos con lo tenemos", confiesa Maríua del Rosario. Por eso, iniciativas como la de José Manuel, responsable de Cáritas María Auxiliadora, salvan a muchos. En el local tiene desde ropa, hasta colchones o utensilios de cocina. "Nos traen todos los materiales que puede haber en una casa. La gente viene y recoge lo que necesita".
La historia de María del Rosario pone rostro a una realidad que afecta a millones de personas en España. Familias para las que llegar a fin de mes sigue siendo una carrera de obstáculos.
