Seis de cada diez horas de trabajo en España ya pueden ser automatizados por la IA: los trabajos de cuello blanco no se libran

Seis de cada diez horas de trabajo en España ya pueden ser automatizados por la IA
Seis de cada diez horas de trabajo en España ya pueden ser automatizados por la IA. Cuatro
  • En España, en linea con la media, en teoría, se pueden atomatizar ya el 59% de las horas de trabajo existentes.

  • El informe de la consultora McKinsey evalua cómo la IA está transformando las habilidades y el trabajo en Europa.

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Seis de cada diez horas de trabajo en España ya pueden ser automatizadas por la tecnología. De los 688 millones de horas que cada semana se trabajan ahora mismo en España, según los últimos datos del INE, el 59% de las mismas las podría llegar a realizar un robot o un programa informático, según el informe de la consultora McKinsey, que evalua cómo la IA está transformando las habilidades y el trabajo en Europa. Según los datos de McKinsey, dos de cada tres horas trabajadas se destinan hoy a procesos no físicos.

Analiza diez países, y calcula que en España, en linea con la media, en teoría, se pueden automatizar ya el 59% de las horas de trabajo existentes. La mayoría, el 44%, gracias a agentes de de IA y el 15%, gracias a robots con habilidades físicas. El resto, son las que requieren capacidades humanas: juicio complejo, adaptabilidad a lo impredecible, razonamiento en un contexto dado....

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Pero, ¿se puede sustituir todo ese trabajo por máquinas? La respuesta es no. Esto es un análisis de viabilidad técnica, no quiere decir que se vaya a adoptar. De hecho, el informe estima que el 85% de las capacidades humanas seguirán siendo necesarias en el nuevo entorno laboral. Porque tres cuartas partes de las competencias que piden las empresas se aplican en entornos hibridos, donde la IA complementa, pero no sustituye.

Por áreas de actividad, los perfiles más demandados en España se concentran en informática y matemáticas, seguidos de gestión y de operaciones comerciales y financieras. Más allá del conocimiento técnico, las empresas buscan profesionales capaces de coordinar y supervisar sistemas automatizados para mejorar la eficiencia en tareas de análisis y coordinación, permitiendo que el factor humano se centre cada vez más en la toma de decisiones y el juicio estratégico.

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En este caso se habla más de transformación del empleo. En tres años, la demanda de trabajadores que puedan utilizar diariamente y supervisar agentes de IA se ha más que cuadruplicado en España, por encima incluso del crecimiento de las que requieren habilidades tecnologías relacionadas directamente con la inteligencia artificial.

 España tiene ante sí una oportunidad de obtener 167.000 millones de dólares, casi 142.000 millones de euros gracias a la adopción de tecnologías de automatización de aquí a 2030. Así, el impacto económico será especialmente profundo en el comercio, la industria y el sector público, áreas estratégicas donde el rediseño de las tareas permitirá capturar el máximo potencial de la inteligencia artificial.

Como ha detallado la consultora, la integración de agentes y robots permitirá reducir la carga operativa de muchos puestos de trabajo, facilitando que los profesionales se concentren en áreas de mayor valor añadido como la creatividad, la resolución de problemas complejos y la inteligencia emocional, ámbitos en los que la ventaja humana sigue siendo diferencial frente a cualquier sistema automatizado.

El verdadero dividendo económico de esta transformación solo se materializará si las personas se sitúan en el centro del proceso, en un modelo colaborativo entre humanos y tecnología. Esto implica, según McKinsey, priorizar la formación continua y el desarrollo del pensamiento crítico, con el objetivo de convertir la automatización en un multiplicador del talento y del ingenio humano, en lugar de una simple herramienta de sustitución.

A nivel europeo, la oportunidad económica derivada de la automatización podría alcanzar hasta 1,9 billones de dólares (aproximadamente 1,61 billones de euros) en 2030. El informe de McKinsey introduce además una distinción clave en el origen de este valor; el 82% provendrá de "agentes" de software, mientras que el 18% restante estará impulsado por la robótica física. Esta diferencia responde a la mayor escalabilidad de la inteligencia artificial generativa y los agentes virtuales, que requieren una inversión en infraestructura significativamente menor que los sistemas robóticos industriales.

El análisis, basado en 1.800 puestos de trabajo y más de 10.500 habilidades, pone de manifiesto que la automatización en Europa no se limita a tareas manuales.

Por primera vez los trabajos de cuello blanco están en el centro de la transformación

Por primera vez, las profesiones de "cuello blanco" en ámbitos como las finanzas, la consultoría y la gestión se sitúan en el epicentro de la transformación. Este proceso se enmarca, además, en una necesidad estructural: el envejecimiento demográfico reducirá la fuerza laboral en Europa en los próximos años, y la automatización se perfila como una palanca clave para sostener el crecimiento del PIB.

El informe advierte, no obstante, de que una adopción más lenta de estas tecnologías limitaría el impacto a 1,1 billones de dólares (unos 930.000 millones de euros), ampliando la brecha de competitividad frente a Estados Unidos y China.

El tercer eje del estudio apunta a una transformación más profunda en Europa del propio modelo de trabajo. Aunque el 90% de las empresas europeas ya ha iniciado proyectos de IA, solo una proporción reducida está obteniendo beneficios significativos. Según el informe, la principal limitación no es tecnológica, sino organizativa, ya que muchas compañías siguen centradas en automatizar tareas aisladas en lugar de rediseñar procesos completos de extremo a extremo.

De cara a 2030, McKinsey anticipa un cambio estructural en la actividad laboral, en el que el tiempo dedicado a la ejecución disminuirá de forma significativa en favor de funciones de supervisión y dirección. En este contexto, el éxito empresarial dependerá de la capacidad de las organizaciones para liderar procesos de re-skilling a gran escala, capacitando a sus equipos para colaborar con agentes virtuales, automatizar lo rutinario y potenciar el juicio humano en la toma de decisiones.