Consumo

Mercado libre y regulado en luz y gas: las claves para aprender a diferenciarlos

Archivo - Factura de la luz
Factura de la luz. EUROPA PRESS - Archivo
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Hoy en España los consumidores pueden elegir entre dos formas diferentes de contratar luz y gas: el mercado regulado y el mercado libre. Esta elección influye directamente en cómo se fija el precio que pagas por la energía, en la estabilidad de las tarifas, en las ofertas disponibles y, en algunos casos, en las ayudas a las que puedes acceder. Para entender cuál te conviene más, empecemos por definir con precisión ambos conceptos.

¿Qué es el mercado regulado?

El mercado regulado es un sistema donde las tarifas de luz y gas están fijadas o supervisadas por el Gobierno y los organismos reguladores, con el objetivo de proteger al consumidor frente a grandes oscilaciones del precio de la energía.

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En electricidad, la tarifa regulada más conocida se llama PVPC (Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor). Esta tarifa hace que el precio del kWh varíe cada hora del día según la oferta y demanda del mercado mayorista de electricidad. En gas, su equivalente es la Tarifa de Último Recurso (TUR), otro precio fijado por las autoridades que se aplica a consumidores domésticos.

Este mercado regulado se caracteriza por lo siguiente:

  • Precio variable: el coste del kWh puede cambiar cada hora y cada día según los precios mayoristas o la fórmula que el Gobierno establezca.
  • Control estatal: las tarifas y condiciones son definidas por ley y supervisadas por organismos oficiales, como el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia).
  • Acceso al bono social: quienes están en el mercado regulado pueden solicitar el Bono Social, un descuento específico para consumidores vulnerables.
  • Sin ofertas ni descuentos comerciales: no existen promociones, tarifas personalizadas o descuentos especiales; el precio estándar es el mismo para todos los consumidores regulados.
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El mercado regulado puede ser interesante si prefieres pagar el precio que marca el mercado real, consumiendo más barato en momentos de baja demanda y más caro cuando suben los precios mayoristas; pero también implica mayor volatilidad.

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¿Qué es el mercado libre?

El mercado libre es aquel donde las comercializadoras de luz y gas compiten entre sí para atraer clientes, ofreciendo tarifas y servicios propios que no están fijados por el Gobierno.

En este mercado, las empresas pueden proponer tarifas con precio fijo las 24 horas durante 12 meses, lo que proporciona estabilidad en la factura incluso si el mercado mayorista cambia. También es frecuente ofrecer ofertas personalizadas o descuentos, como contratos combinados de luz y gas, tarifas con discriminación horaria o condiciones adaptadas a tu consumo. Se pueden cobrar servicios adicionales incluidos, como mantenimiento, atención personalizada o compensaciones si superan ciertos valores.

Así, el precio se pacta con la comercializadora, de forma que el precio del kWh de luz o gas aparece claramente en el contrato, sin depender directamente de la fluctuación diaria del mercado mayorista. Esto implica que existe una mayor variedad de tarifas, hasta el punto de que hay cientos de ofertas distintas en España, lo que permite encontrar opciones baratas, tarifas especiales y servicios adicionales. 

Como contrapartida, algunas tarifas del mercado libre incluyen cláusulas de permanencia o condiciones específicas si deseas cambiar antes de un tiempo fijado. Además, quienes contratan en el mercado libre no pueden solicitar el Bono Social, una ayuda que sí existe en el mercado regulado.

Es decir, que el mercado libre puede ser una buena opción si priorizas estabilidad de precios, ofertas atractivas y servicios adicionales, aunque hay que saber comparar bien las condiciones para evitar pagar más de lo necesario.

Similitudes y diferencias esenciales entre mercados

A pesar de sus diferencias, ambos mercados comparten aspectos comunes. Tanto si estás en uno como en otro. Un buen ejemplo es que en ambos casos se pagan los mismos peajes y cargos. Estos son costes fijados por las autoridades para cubrir las infraestructuras de transporte y distribución eléctrica o de gas, y se aplican igual en ambos mercados. También es cierto que los impuestos aplicados son iguales, y son el Impuesto Especial y el IVA, que se aplican de la misma forma en cualquier tarifa de luz o gas.

La gran diferencia está en cómo se establece el precio de la energía que consumes: en el mercado regulado, ese precio es variable y fijado por normativa; en el libre, es pactado entre la comercializadora y tú.

¿Cuál suele ser más barato?

No hay una respuesta universal, ya que depende de tus hábitos de consumo y de las condiciones del momento. Así, en el mercado regulado (PVPC), el precio puede salir más bajo si adaptas tu consumo a las horas en las que la electricidad es más barata (valle). En el mercado libre, puedes encontrar tarifas planas o fijas que resultan más predecibles y, en algunos casos, más económicas si se mantiene una demanda constante.

Algunas asociaciones de consumidores han detectado que las tarifas del mercado libre pueden parecer bajas pero tener costes ocultos, como precios de potencia elevados, lo que puede elevar la factura final. Por ello, comparar precios y leer bien las condiciones del contrato es fundamental antes de decidir.