La lista de la compra inversa propone empezar la planificación del supermercado revisando lo que ya está en casa, reduciendo gastos innecesarios
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Una escena tan común como frustrante en muchos hogares es abrir la nevera un día cualquiera y descubrir productos que no se recordaban o ingredientes que se tenían que haber utilizado y ya no sirven. Esta situación nos lleva a repetir compras innecesarias, tirar alimentos porque se han pasado o simplemente gastar más de lo que se tenía planeado.
La solución es más sencilla de lo que se puede pensar: la lista de la compra inversa. Se trata de un método que está ganando terreno entre aquellos que quieren ahorrar de verdad en la cesta de la compra y reducir el derroche alimentario.
En vez de hacer la lista de la compra tradicional, pensando en lo que se quiere comprar cada semana, la lista inversa comienza por lo que ya se tiene. Primero se debe hacer un inventario de la despensa, nevera y congelador. Después se deben planificar los menú en función a esos ingredientes que quedan, y por último, se completa la lista con lo que realmente hace falta. Es un enfoque diferente que no solo va a ayudar a ahorrar dinero, sino que puede cambiar la relación con la comida y el consumo doméstico.
Está estrategia está siendo recomendada por expertos en consumo y economía doméstica porque ataca dos problemas muy comunes: el gasto impulsivo en supermercados y el desperdicio de alimentos. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), alrededor de un tercio de los alimentos que se producen para consumo humano se pierden o desperdician cada año, con un impacto económico y ambiental enorme. Comenzar a hacer una lista de la compra más consciente puede parecer un gesto pequeño, pero cuando se generaliza puede tener beneficios reales en el bolsillo y en el planeta.
Qué es exactamente la lista de la compra inversa
Está lista es un enfoque lógico y práctico para planificar los alimentos que se van a comprar en el supermercado, pero con una vuelta de tuerca: en lugar de comenzar anotando lo que se quiere comprar, se empieza por lo que ya se tiene en la despensa.
Lo primero que se debe hacer es un inventario previo: hay que revisar lo que hay en la nevera, congelador y despensa. Con lo que ya se tiene, hay que pensar ideas de platos o combinaciones que utilicen estos ingredientes. Por ejemplo: hay cebollas, zanahorias y arroz, con esto se puede planificar una sopa o un salteado.
Solo después de saber bien lo que ya se tiene y lo que se quiere preparar, se apunta lo que realmente hace falta. Esto va a evitar que se dupliquen productos o comprar por impulso.
Este sistema es muy útil si se vive solo o en pareja, pero también se puede aplicar en familias numerosas o con rutinas alimentarias variadas. El objetivo no es solo ahorrar dinero, es también utilizar mejor los recursos de los que se disponen. De esta manera se evita comprar, por ejemplo pasta, cuando hay varios paquetes sin abrir, y también ayuda a que haya una conciencia mayor del uso real de cada alimento.
Por qué ayuda a ahorrar dinero
La pregunta clave suele ser: “¿cuánto puedo ahorrar con este sistema?”. Aunque la cifra, como es lógico, depende de cada hogar, varios estudios coinciden en que planificar las compras en función de lo que ya se tiene puede reducir el gasto en torno a un 10-20% cada mes en la cesta alimentaria.
Este porcentaje puede llegar a representar cientos de euros al año, dependiendo del perfil de consumo de cada familia y de cuánto gastan habitualmente en supermercado. Además, la lista inversa reduce dos tipos de gasto problemáticos: las compras redundantes, es decir, ésos productos que se vuelven a comprar porque se olvida que se tienen, y por otro lado, el desperdicio de alimentos, ya que cuando se sabe lo que hay en la despensa y se planifican los menús, se ajustan mejor las cantidades y se evita tirar comida que caduca sin ser utilizada.
Una de las ventajas más evidentes de este método es que obliga a revisar lo que ya se tiene. Si hay un ingrediente que ya está en casa, hay que usarlo primero, y esto quiere decir que se recupera parte del valor que ya se gastó porque se evita comprar algo nuevo y dejarlo olvidado.
Cómo se puede adaptar la lista inversa a la rutina semanal
Puede parecer que seguir el método de la lista de compra inversa exige mucho tiempo, pero la realidad es que no tiene por qué hacer la vida más compleja. Algunas estrategias para poder integrarla de manera sencilla son:
- Revisión rápida antes de planificar la semana: Con dedicar 5-10 minutos, un día de semana se puede dedicar a revisar qué se tiene. No tiene que ser algo exhaustivo, pero suficiente para tener una idea.
- Planificar menús flexibles: a partir de los ingredientes que ya se tienen, hay que decidir qué comidas van a salir. Mantener menús flexibles puede ayudar a ajustar según lo que ya hay.
- Utilizar herramientas digitales: hay apps y plantillas que pueden ayudar a llevar un inventario casero. Algunas permiten marcar cuándo se compró un producto, incluso su fecha de caducidad. Otras los integran directamente en recetas basándose en lo que se tiene.
Mientras que la lista tradicional entra fácilmente en el terreno emocional en el sentido de que se ve una oferta, se recuerda un antojo o se puede comprar por impulso; la lista inversa devuelve a la realidad, teniendo en cuenta lo que ya se tiene y aquello que hace realmente falta, haciendo compras mucho más eficientes y aprovechando al máximo lo que ya se tiene.


