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La letra pequeña de los servicios financieros 'cero comisiones': qué costes ocultos debes vigilar

Pagar en la moneda local o leer la letra pequeña son algunas recomendaciones
Pagar en la moneda local o leer la letra pequeña son algunas recomendaciones. Freepik
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Dos palabras mágicas que se repiten una y otra vez en anuncios de bancos, tarjetas para viajar o brokers de inversión son: “sin comisiones”. Se trata del gancho perfecto: ¿quién no quiere usar su dinero sin tener que pagar de más? Pero, a veces, si parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente haya algo detrás.

En el mundo financiero, lo gratis rara vez significa que no se pague nada. Más bien quiere decir que el coste se esconde en otra parte. Puede estar en el tipo de cambio de divisa cuando se paga fuera de España, en una comisión “simbólica” por sacar dinero en cajero, en un margen que el broker aplica a la compra de las acciones, o incluso en que la orden de bolsa se ejecute a un precio un poco peor que el inicial.

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Neobancos y tarjetas: el coste está en la divisa

Un gran campo de batalla del “cero comisiones” son los neobancos y las tarjetas para viajar. Revolut, N26 o Wise prometen pagos sin comisiones en el extranjero, pero la realidad es más compleja.

Por ejemplo, Revolut ofrece cambio sin recargo, pero hasta cierto límite. En el plan gratuito Standard son 1.000 euros al mes. A partir de ahí, se aplicaría un 1%. Y si se cambia de divisa durante el fin de semana, cuando los mercados están cerrados, añaden un 1% extra en muchas monedas.

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Wise, por su parte, permite sacar dinero gratis en cajeros hasta 200 euros al mes y dos retiradas. A partir de ahí, cobra una cantidad pequeña por cada extracción adicional y un 1,75% sobre lo que supere los 200 euros.

Y luego está la famosa conversión dinámica de divisa (DCC), esa opción que ofrecen los cajeros automáticos o los datáfonos en el extranjero para pagar en euros en lugar de en la moneda local. Parece algo bastante cómodo, si no fuera porque esconde un recargo oculto: casi siempre sale más caro. El consejo es muy simple: es preferible pagar en la moneda local y que sea el banco quien haga la conversión.

Cuentas sin comisiones: las condiciones que no siempre cumplen

Los bancos tradicionales tampoco se quedan atrás en las promociones “cero comisiones”. En la práctica, la mayoría de las cuentas sin gastos tienen condiciones: domiciliar la nómina, usar la tarjeta de crédito un número de veces al mes, tener recibos domiciliados o contratar productos vinculados como seguros o planes de pensiones.

Si se cumple con estas condiciones, genial, ya que no habrá comisiones de mantenimiento. En caso contrario, aparecerá un cargo mensual de 10 o 15 euros.

La única excepción clara es la Cuenta de Pago Básica, una modalidad regulada en España que tiene una comisión máxima de 3 euros al mes, y que incluso es gratuita para ciertos colectivos vulnerables. Es la red de seguridad legal para que cualquier persona pueda tener acceso a servicios bancarios sin que le cueste un ojo de la cara.

El espejismo de los brokers “gratis”

Las plataformas de inversión también anuncian operaciones sin comisiones, pero suelen monetizar de otras maneras como aplicando recargos en el cambio de divisa, cobrando pequeñas tarifas de conexión a mercados extranjeros o penalizando la inactividad y las retiradas.

Cripto y “cero comisiones”: otro espejismo

En los exchanges de criptomonedas, el marketing de “0% fees” es frecuente, pero la realidad son spreads elevados, comisiones de retirada o cambios repentinos de política. Se trata de un sector tan volátil, que esos porcentajes pesan mucho en la rentabilidad final.

BNPL: gratis, si no hay retrasos

Los servicios de “compra ahora, paga después” parecen gratuitos porque no aplican intereses, pero generan ingresos con penalizaciones por retraso y comisiones a comercios. Mientras se pague puntual, no hay problema; pero en caso de haber algún despiste, las cuotas se disparan y el coste real deja de ser cero.

Señales de alerta: lo que hay que vigilar

Uno de los errores más comunes es quedarse con el eslogan publicitario y no leer las condiciones. Los costes ocultos casi siempre están en los detalles: desde el cambio de divisa en una tarjeta hasta una cláusula sobre “inactividad” en un broker. Por eso, lo primero que hay que vigilar es qué quiere decir exactamente “gratis” en cada servicio.

Otro punto clave son las condiciones encadenadas. En las cuentas bancarias “sin comisiones”, muchas veces esa gratuidad depende de domiciliar la nómina, usar la tarjeta o mantener contratados otros productos. En el BNPL, el 0% solo se cumple si se paga en plazo. En los brokers, el gratis puede ser solo para acciones de un mercado concreto. La moraleja es simple: si no se cumplen con todas las condiciones, el coste llega.

Por último, hay que estar alerta frente a las plataformas milagro. Si un servicio ofrece “0€ en todo, sin límites”, y además no está regulado por la UE ni supervisado por la CNMV, lo más probable es que sea un fraude. El Banco de España y la CNMV actualizan cada semana sus listas de advertencias por lo que se recomienda consultarlas antes de abrir una cuenta de este tipo para ahorrarse disgustos.