Mineros, bomberos y espeleólogos de la Guardia Civil, los encargados del tramo final del rescate

En el rescate de Julen intervienen muchos profesionales. En la parte final hay tres colectivos implicados. Los mineros son los primeros en bajar. Tendrán que excavar, a mano, el último tramo hasta conseguir una galería de cuatro metros de longitud que conecte con el pozo en el que se supone que está Julen. Tendrán que taladrar la pared con piquetas y martillos neumáticos. Lo harán de rodillas de dos en dos con relevos cada media hora. Se trata de un trabajo complejo y minucioso en un ambiente irrespirable, ya que se encuentran en un terreno de extrema dureza para el que cuentan con una broca traída especialmente de Alemania. Les prestarán apoyo, además, los espeleólogos de la guardia civil, que tienen varias misiones: una es llevar a cabo microvoladuras en caso de que hubiera que agrietar la roca y dos identificar al pequeño. Por último, forman parte indispensable, también, de este operativo: los bomberos de Málaga. Ellos se encargarán de mantener el túnel ventilado con unos tubos y de garantizar la seguridad de la operación en todo momento.
