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De grandes cenas están las sepulturas llenas... y un estudio lo confirma

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Comer la mayoría de las calorías diarias durante la cena puede llevar a un mayor riesgo de desarrollar prediabetes y presión arterial alta entre los hispanos y latinos, según una investigación preliminar presentada en Chicago (Estados Unidos) durante las Sesiones Científicas de la American Heart Association 2018.

Los investigadores analizaron el horario de comidas de 12.708 participantes, de 18 a 76 años, del Estudio sobre la Salud de la Comunidad Hispana y Latinos de Estados Unidos, y encontraron que los participantes consumieron, en promedio, el 35,7 por ciento de sus calorías diarias después de las 6 de la tarde. Más de la mitad de los participantes del estudio (56,6%) reportaron haber consumido más del 30 por ciento de su ingesta de alimentos después de esa hora.

Los resultados del estudio, financiado por la American Heart Association, mostraron que cada incremento del uno por ciento en la cantidad de calorías consumidas después de las 6 de la tarde (alrededor de 20 calorías en una dieta diaria de 2.000) se asocia con mayor resistencia a la insulina.

Además, la investigación ha demostrado que comer el 30% o más de las calorías de un día después de esa hora se asocia con un riesgo 23% mayor de desarrollar presión arterial alta y 19 por ciento mayor de convertirse en prediabéticos. Sin embargo, comer por la noche no se ha vinculado con el sobrepeso o la obesidad.

"Hay cada vez más pruebas de que cuándo comemos también es importante, además de lo que comemos y cuánto. El momento de la comida es importante y cenar temprano puede ser una estrategia importante para ayudar a reducir el riesgo de enfermedad cardíaca", apunta el autor principal del estudio, Nour Makarem, del Centro Médico de la Universidad de Columbia en Nueva York (Estados Unidos).

No comer nada entre la comida y la cena, otro error

Uno de cada cuatro españoles admite que no ingiere alimentos sólidos entre la cena y la

comida del día siguiente, según los resultados del II Estudio de Vitalidad Zespri sobre los

hábitos vitales de los españoles. La dietista Mireia Porta explica que el 40 por ciento de la población reconoce no desayunar habitualmente. Además, en el área del desayuno, siempre según la investigación, el 80 por ciento de los encuestados considera la fruta fresca como la opción más saludable para el desayuno, pero sólo el 8 por ciento arma consumirla regularmente en este momento.

Por otro lado, el estudio también revela que dos de cada tres españoles toma mejores decisiones en el trabajo cuando tienen un nivel alto de vitalidad. "Para el 73 por ciento de ellos, la vitalidad fomenta el humor en el ámbito laboral y el 65 por ciento considera la vitalidad un factor muy importante a la hora de mantener relaciones satisfactorias con los compañeros de trabajo", ha indicado la consultora experta en habilidades de comunicación Teresa Baró.

Cómo comemos influye en nuestra vitalidad sexual

En las relaciones de pareja, según el estudio, que concluye que el 70 por ciento de los encuestados coincide en que tener un buen nivel de vitalidad mejora la predisposición a mantener relaciones sexuales en la pareja, ha indicado la psicóloga Patricia Ramírez. En cuanto a las diferencias entre hombres y mujeres, el 70 por ciento de ellas destaca la importancia de la vitalidad para facilitar las relaciones sexuales frente al 61 por ciento de ellos. En este sentido, el 75 por ciento de las mujeres creen que la vitalidad invita a compartir

actividades con otras parejas y amigos comunes, mientras que este pensamiento es así para el 57 por ciento de los hombres.