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Las falsas pruebas que sembró Ana Julia para alejar a la policía de su pista

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Hemos visto a Ana Julia relatar al juez cómo mató a Gabriel. En su declaración contó que lo había asfixiado con la mano para intentar que se callara. El pequeño, según ha contó visiblemente afectada, se encaró con ella al intentar quitarle un hacha de la mano mientras ambos estaban en la finca de Rodalquilar. Su actitud molestó a Gabriel que habría respondido insultándole: "No te la doy que siempre me estás mandando. Y yo no quiero que me mandes, que eres fea", contó la investigada.

La mayor preocupación de Ana Julia era cómo contarle a Ángel, su pareja y padre de Gabriel lo que había ocurrido: "¡Qué le voy a decir yo a Ángel!" (el padre de Gabriel con el que mantenía una relación). Le he quitado lo más grande que tiene, pensó en ese momento. De repente decide qué movimientos llevar a cabo. "Entonces se me ocurre, veo por allí un hacha y digo, pues lo entierro aquí al niño", asegura. Durante su declaración Ana Julia no para de llorar amargamente y quiere dar a entender que todo se trató de un accidente.

A partir de ese momento comenzó una huída hacia adelante que duraría más de dos semanas mientras Almería se volcaba en localizar a Gabriel sin saber que ya había sido asesinado.

En su testimonio, Ana Julia cuenta al juez cómo enterró el cuerpo del niño en la finca familia de Rodalquilar y cómo intentó despistar a la Guardia Civil abandonando una camiseta del niño en el medio del campo. No sospechaba entonces que ya la estaban vigilando.