Alucinaciones, mareos, altibajos y dudas, así ha sido la experiencia de Meritxell Martorell con la Ayahuasca

cuatro.com 30/04/2016 00:22

Meritxell Martorell viaja hasta Iquitos, la ciudad más grande del Amazonas peruano y capital del turismo ayahuasquero. Su objetivo es conocer los efectos del Ayahuasca y, mientras prepara su equipaje, nos contaba: “Me da miedo probarla porque no tengo ni idea de cómo me va a sentar. No es una droga tratada químicamente, es un brebaje hecho a base de plantas que crecen en el Amazonas y hay personajes conocidos que reconocen haberla tomado aunque los expertos advierten que puede provocar episodios severos de ansiedad, pánico o cuadros psicóticos".

Meritxell Martorell toma una dieta purgante, paso previo a tomar la Ayahuasca

Ya en Iquitos, la reportera acudía a un centro donde, en primer lugar, le hacían tomar un purgante “para recibir la planta”. “Me parece súper fuerte que, sin conocerme, me den esto, me dejen aquí sola, no me fío mucho de este sitio, no me explican nada, no me preguntan nada”, decía Meritxell tras tomarlo.

Raúl, tras tomar Ayahuasca: “He visto que una serpiente me miraba”

“Me parece que está tan fuera de control que prefiero ver en qué consiste una sesión”, decía Meritxell. La reportera dudaba y, por ello, acompañaba a una pareja, Sandra y Raúl, que ya lo habían probado anteriormente. Presenciaba el momento junto al chamán, que les daba la Ayahuasca. Mientras empezaban a notar los efectos, el chamán cantaba y hacía sonidos con unas hojas. Las reacciones de Sandra y Raúl eran distintas, mientras él reía, ella tenía náuseas y, pasados los efectos, Raúl explicaba que había visto cómo una serpiente le miraba y Sandra decía: “Lo que ves está dentro de ti, no es nada malo”.

Daniel, médico, recomienda una evaluación psicológica previa

En el día 7, Meritxell se despertaba con dudas, sabía que hay gente a la que no le ha sentado bien la Ayahuasca y prefería consultar con un médico de Iquitos. Allí, conocía a Daniel que, en base a su experiencia en ese hospital, le explicaba: “Tenemos la creencia popular de que la Ayahuasca a va matar al paciente por sobredosis o intoxicación, realmente la experiencia en este hospital es mínima en ese tipo de problemas”, decía.

El problema que allí detectan se aprecia en pacientes “que han estado con un cuadro psicótico latente o previo y que con la toma del medicamente natural termina desencadenando el episodio. Vienen con cuadros psicóticos agudos o desencadenando un cuadro subyacente”. Por ello, cree que sería necesaria una evaluación psiquiátrica previa.

Ernesto: “La Ayahuasca me ha cambiado la vida, desarrolla tu mente y te hace percibir la vida de una forma más sensible”

En el centro donde se alojaba, Meritxell charlaba con un español, Ernesto, que llevaba cuatro meses en el centro y decía: “Aquí puedes venir a curarte o a aprender”. En su caso, está aprendiendo y es que considera que la Ayahuasca ha cambiado su vida: “Desarrolla tu mente y te hace percibir la vida de una forma más sensible”.

Además, contaba a la reportera que siguen una dieta baja en sal, nada de azúcar, nada de alcohol y no se pueden tener “distracciones con el sexo” ni contacto físico con mujeres “menstruando”. “Yo estoy menstruando ¿has notado algo?”, preguntaba lar reportera; “bueno, tampoco es tan rápido, respondía él”.

Meritxell conoce a Percy, la décima generación de chamanes de su familia

La reportera recelaba del lugar en el que estaba y decidía ir al DAS center, un lugar en la selva “que ni sale en los mapas”. Allí conocíamos a Percy, el propietario, que cuenta con 24 hectáreas de terreno “llenos de Ayahuasca”. Es la décima generación de chamanes de su familia, tiene 43 años y empezó con diez. Alojarse allí cuesta 600 dólares e incluye también la comida y la Ayahuasca.

Percy: “Victoria empezó a tomar Ayahuasca con tres años”

“Trato de unir la medicina familiarmente”, decía Percy que explicaba que una de sus hijas, Victoria, toma Ayahuasca desde los tres años pero ¿es seguro? Percy explicaba: “Para eso hay que saber, hay que conocer las dosificaciones, no todas las personas toman una cantidad definida”.

¿Cómo se prepara la Ayahuasca?

Meritxell también acompañaba a Percy a preparar Ayahuasca. Primero se cortan las plantas con un machete, luego se mezclan y finalmente se cocinan durante 12 horas. “Hay que cuidar la medicina, no es dejarla en el fuego”, decía él.

Ray, un chico invidente, toma por primera vez Ayahuasca

“Hoy es el gran día de la toma familiar”, decía Meritxell Martorell y es que Percy estaba preparando a su hijo, que no puede ver, para tomar Ayahuasca por primera vez. “Quiero iniciar a mi hijo Ray que no puede ver con los ojos pero sí entiendo que puede ver con las manos, con sus emociones y ahora quiero complementar todo ello con la medicina Ayahuasca”, decía.

Meritxell Martorell visita un lugar de retiro para tomar Ayahuasca en Madrid

Los retiros para tomar Ayahuasca se han puesto de moda en Europa y Meritxell Martorell se incorporaba a uno en Madrid. Al frente estaba Alberto Varela, una persona que conoce bien la Ayahuasca que recomienda probar en España y, si te gusta, viajar. Tienen centros también en Alemania, Italia o México y su intención es que “se expanda”.

Alberto evalúa a Meritxell antes de probar la Ayahuasca: “Es una decisión muy importante la de adentrarte en un mundo interior”

“Tenemos que hacer una pequeña evaluación en base a lo que pasó ayer”, decía Alberto a Meritxell y es que la reportera había optado por no probar la Ayahuasca. Le explicaba que no es recomendable tomarla si se tienen dudas ya que es una decisión importante: “Es adentrarte en un mundo interior inexplorado, desconocido y tienes que meterte ahí haciéndote cargo con la decisión que tomas”, decía.

La experiencia de Meritxell con la Ayahuasca

Tras dudar, Meritxell decidía probar la Ayahuasca. “Es como una gelatina amarga”, decía explicando que sabe “a jarabe”. La reportera se olvidaba de la cámara y se preparaba para relajarse. “Veo luces de colores”, explicaba poco después y decía a Alberto: “Me da miedo no volver a pensar igual”; “mírame, la misma, la de siempre”, le respondía él.

La periodista atravesaba distintas etapas, sufría altibajos, alucinaciones, decía estar mareada y ver las luces como si de un caleidoscopio se tratara: “Al principio ha sido un viaje chulo, he visto cosas divertidas, positivas pero luego me han venido dudas, de hecho estoy viendo el zoom, que estoy sola, como si fuera un ojo”, decía ya en su habitación.

Tras unas horas, Alberto le visitaba y Meritxell decía sentirse mal física y mentalmente. “Estás en la segunda fase, la primera fue luminosa, la segunda está siendo dolorosa y en la tercera fase, mañana, sabrás tu conclusión de la experiencia y darte cuenta si es para ti o no”, le decía Alberto; “ahora te digo que no es para mí”, respondía ella.

La reacción de Meritxell tras probar la Ayahuasca: “No me imaginaba que me sentaría tan mal”

Eran las diez de la mañana y la reportera no había dormido nada. Tras probar la Ayahuasca, Meritxell Martorell decía estar mareada y con el cuerpo débil. Calificaba la experiencia como un viaje “muy intenso” y deseaba encontrarse bien. A lo largo de 21 días se había hecho una idea de cómo era pero no imaginaba “que me sentaría tan mal”. “Se mueve mucho dinero por activar una parte tan sensible como es el cerebro, el auge de este tipo de turismo es un disparate”, decía.