Pedro Gª Aguado, se hunde ante Risto Mejide: "Me jodí la vida"

Cuatro.com 28/09/2014 22:58

Risto Mejide: ¿Qué tenía tu entorno para que tú fueses un chaval rebotado?

Pedro Gª Aguado: En casa todo iba bien, pero mis padres se divorcian y lo hacen de una manera complicada.

Risto Mejide: ¿Qué edad tenías tú?

Pedro Gª Aguado: 12 años. No asimilé bien la separación.

Risto Mejide: ¿Por qué empezaste con las drogas?

Pedro Gª Aguado: No lo sé. Empecé con drogas legales como la mayoría. Con el alcohol. Mi padre tenía una tienda de deportes y no podía atenderme, yo me quedaba a comer en un bar de obreros. Empecé a beber cerveza con gaseosa con ellos. Me bebía un litro y desarrollé tolerancia al alcohol. Todavía no había sido deportista de élite.

Risto Mejide: ¿No eras aún deportista de élite?

Pedro Gª Aguado: Empezaba. Iba a nadar con mis hermanas porque ellas eran nadadoras.

Risto Mejide: ¿Enseguida despuntaste? ¿Quién te descubrió?

Pedro Gª Aguado: Enseguida. Fue Mariano García quien me descubrió. Fue y será siempre el entrenador al cual le debo todo. Mi falta de autoestima, mis frustraciones, mi afán competitivo… Se la debo a él. No tenía manuales para que los niños no se traumaticen.

Pedro Gª Aguado: Quince días antes de la olimpiada de Barcelona, me expulsaron del equipo. En el 92, ya pedía ayuda porque le dije a mi entrenador que cuando salía y estaba borracho tomaba cocaína porque no me gustaba la sensación de estar borracho.

Risto Mejide: ¿Y esto delante de todo el equipo?

Pedro Gª Aguado: Me enteré de que en Barcelona 92 si alguien daba positivo, echaban a todo el equipo. Me vino la conciencia. No tomaba cocaína para jugar pero si te vas de fiesta y te tomas cinco gramos y te hacen un control das que sí. Esos quince días, estuve entrenando con el equipo junior pasando controles anti-doping que me los pagaba yo porque era mi responsabilidad. El día antes yo estaba a cero, me metieron en la habitación de los entrenadores para que yo no me escapara y fui a la olimpiada. Fue la olimpiada de mi vida.

Risto Mejide: Llegas a la semifinal y marcas tres goles.

Pedro Gª Aguado: La gente se vuelve loca. España se mete en una final olímpica. En la final, meto tres goles. Los italianos nos ganaron por oficio. Teníamos al mejor portero del mundo y

Risto Mejide: Estuvisteis a punto de empatar.

Pedro Gª Aguado: A punto con un palmeo de Miki. Hasta el último minuto.

Pedro Gª Aguado: Éramos un equipo brutal. Habíamos entrenado tantas horas con el descerebrado del croata. Nos subía a Andorra a correr ocho horas con camisas y cinturones lastrados. Era todo mental. Era entrenamiento militar. Nos llevaba al límite. Con lo de Mariano y con lo de Dragan, mi válvula de escape era el consumo. Llegaba que no había dormido y me tiraba al agua. Siempre me ponía el listón muy alto. ¿Qué genera eso? Mucha insatisfacción. En el 92, fue la olimpiada perfecta. En el 96, ya voy sufriendo. Ganamos. No disfruto tanto como la del 92 jugando.

Risto Mejide: ¿Por qué?

Pedro Gª Aguado: Ya no me veo bien. Pero como Mariano me inculcó de pequeñito, si la cago tengo que dar la cara. Si me paso una noche y tengo que entrenar al día siguiente, tengo que ser el mejor entrenando. Eso era lo que me movía. Del desastre a lo más alto. Fui al 2000. Ya en el 2000, estuve más tiempo en el banquillo y en el 2001, me echan de la selección. No cuentan conmigo. Es duro. Era consciente de que estaba mal pero no quería aceptarlo Todos mis amigos se quedan, pero yo me voy. Ahí empiezo a ver que la combinación de Pedro waterpolista y Pedro fiestero ya no la puedo mantener. Digo Pedro fiestero pero ya era un adicto de libro.

Risto Mejide: ¿Qué hiciste? Te echan de la selección y sigues de fiesta.

Pedro Gª Aguado: Me echan de la selección. El libro que publiqué en el 2008 era 'Mañana lo dejo'. La mentira que me decía siempre. Me casé en 1994 y me separo en 1998. En ese año, conozco a una persona del mundo de la noche de Barcelona. Dejé mi casa y a una niña de ocho meses. Me da igual todo. Pienso que me voy porque mi mujer no me deja consumir cocaína. Le digo que ella me tiene que aceptar tal y como soy. Mi hija se queda con ella en casa. Casi no llego ni al bautizo. Pasan dos años y pierdo la cabeza. Del 98 al 2003, es la debacle. Voy a la olimpiada de 2000 y nace mi hija pequeña. Me duele hablar de esto. Me estas jodiendo un poco. He hablado mucho pero como si lo tuviera que vomitar. Se lo digo a la gente del programa. Estoy sintiendo. La puta droga me había hecho tanto daño, me había hecho una persona tan fría con el sistema nervioso central tan jodido, que llevo once años sin tomar nada y empiezo a despertar ahora. He hablado de esto en conferencias y cada vez que hablo de ello me acuerdo de mi hija pequeña, de mi ex mujer, de mi familia... Se supone que todo esto tenía que estar superado que son once años.

Risto Mejide: Uno no elige cuando supera las cosas.

Pedro Gª Aguado: En el 2000, juego la olimpiada y el último gol me lo mete un ruso. Vuelvo y me comunica el seleccionador no cuento más contigo. Por una parte dentro de mí, sé que lo he hecho mal. Me dices a mí pero mis amigos se quedan. A mí, no me llaman. Al no llamarme, son veranos de tres meses en los que me destrozó la vida. Tomo cocaína como un descerebrado, me opero un hombro. Los mejores momentos de mi vida me los cargué. Quiero vivir eso de forma natural. Quiero podérselo contar a mis hijas diciendo mirar lo que consiguió papá. Siento vergüenza. No era un deportista como tenía que ser. Y fui capaz de hacerlo consumiendo, imagínate si no hubiera tomado. Me jodí la vida. Vale que ahora ayuda pero cada vez que pongo un vídeo de waterpolo pienso en todo lo que sufrí cuando no tenía por qué sufrirlo. Lo único que le puedo decir a los jóvenes es que la diversión puede ser de otra manera.

Risto Mejide: ¿Cuándo decides empezar a tratarte?

Pedro Gª Aguado: En el año 2003, hay un mundial en Barcelona y el seleccionador me dice “quiero rescatarte”. En ese momento, peso 84 kilos y consumo cada tres días porque no soy capaz de aguantar más sin consumir. Además, consumo solo en casa que es como acaba un adicto. Me dice “ven a la selección”. Voy dos días a entrenar y arrastrándome. Ese baño de realidad. Llego a mi casa y me llaman que vamos a hacer la cena de despedida de temporada. Voy de cena. En ese momento, ya me estoy separando de la madre mi hija pequeña. Me fui a vivir con mi madre. La odiaba porque se había ido cuando yo tenía 12 años. Le dije a mi madre que me iba a una cena. Desaparezco tres días. Al tercer día, te levantas en una casa que no querías estar pero llevas dos días atrapado. Vuelves a casa y lo primero que se te ocurre es volver a mentir. Llamo al seleccionador y le digo una de las mentiras más asquerosas que he dicho en mi vida. Le dije que mi padre había tenido un ataque al corazón. Joan me dice que no me cree. Sé que has estado por ahí de fiesta y no te puedo consentir esto. A mi madre le dije, tengo un problema y necesito ayuda. Tuve que pedir el dinero a mi padre. Creí que mi padre iba a montar en cólera. Me dijo por fin hijo mío das la cara y me pides dinero para algo que merezca la pena. Mi madre vendió el piso que tenía para pagar mi recuperación. Aquellos padres que yo odiaba porque se habían separado, cada uno puso de su parte para que yo me recuperara.

Risto Mejide: Tus hijas son adolescentes. Si un día te vienen y te dicen 'papá, he probado los porros y me gustan'.

Pedro Gª Aguado: Empezaré a ahorrar dinero para pagarle un tratamiento. De todas formas, yo ya he hecho el trabajo previo. El trabajo previo está en dotar a tus hijos de un sentimiento de autoeficacia positivo. Es decir, hija mía tú vales tal y como eres. Aunque yo me haya separado de mamá, he luchado

Risto Mejide: ¿Cómo se lucha contra eso?

Pedro Gª Aguado: No peleándote con tus ex. No hablando mal de tus ex delante de tus hijos.

Risto Mejide: ¿Eso lo hacían tus padres contigo?

Pedro Gª Aguado: Ellos no sabían separarse. Era de los primeros divorcios en España. No les culpo. En la medida en que puedas ser coherente con tu ex mujer y tu hijo lo vea, intentara buscar una grieta pero si no se sale siempre con la suya mejor. Esa rabia y esa pataleta para el futuro van muy bien.

Pedro Gª Aguado: ¿Qué les pasa a los chavales de 'Hermano mayor'? No les han hablado o no les han educado y no han sabido hacerse con ellos. Con lo cual, gente de 18, 23 o treinta y pico años sigue moviéndose por su deseo de satisfacción inmediata. Lo quiero ya y si no la voy a liar. A la que las cosas no van como ellos quieren se rebotan pero de mala manera. Ni soy psicólogo ni soy educador ni he estudiado para esto.

Risto Mejide: ¿Entonces cómo te metes en la casa de alguien y le dices cómo tiene que educar a su hijo?

Pedro Gª Aguado: ¡Ojo! No le digo cómo tiene que educar. Le digo al chaval cómo no ha de comportarse. Eso lo podrías hacer tú y cualquier persona. Todos tenemos una conciencia moral y unos valores. Utilizo el sentido común, mi propia experiencia y cierta sensibilidad para entender de dónde puede venir ese mal rollo que tiene el chaval.

Risto Mejide: ¿Te ha escrito alguien de que no se ha mantenido el buen comportamiento o no ha habido ningún cambio?

Pedro Gª Aguado: Ningún cambio nunca pero hay un 20 % de casos en lo que no se mantiene el buen comportamiento.

Risto Mejide: No me quiero ir sin que me hables de Jesús Rollán.

Pedro Gª Aguado: ¿Sabes esas ausencias que no se llenan con nada? Con nada. Un tío alegre, divertido, generoso... ¡Lo que fuimos nosotros fue en el 80 % por él! Lo que sí que tengo que hacer es pedirle perdón. Publiqué en 2008 el libro de 'Mañana lo dejo' y ahí cuento muchas cosas que hacemos juntos. Esto lo hablé con su hermano y me dijo que me había tomado el permiso sin pedírselo a él de contar cosas que no hubiera contado. Ya no le puedo pedir perdón y conté cosas en ese libro que él no hubiera contado.

Risto Mejide: Se fue por la puerta de atrás. Cuando alguien se suicida es un fracaso para los que nos quedamos.

Pedro Gª Aguado: Lo único que puedo decir es el argumento que él daba. Decía "ya lo he hecho todo".

Risto Mejide: Pues de un gran jugador que lo hizo todo, a otro gran jugador que dice que no lo volverá a hacer.

Pedro Gª Aguado: A día de hoy, te puedo decir que no lo volveré a hacer. La resolución será cuando esté en la caja de pino y realmente no lo haya hecho. Esta enfermedad es muy bestia. No quiero bajar la guardia.