Megalodón, el leviatán que pudo no extinguirse: los avistamientos que mantienen viva la leyenda del mayor tiburón de la historia

El megalodón, el tiburón prehistórico gigante que nadie puede descartar que siga vivo Cuarto Milenio Temporada 22 Top Vídeos 1066
Todo sobre el megalodón, el tiburón gigante ¿extinguido?. cuatro.com
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El megalodón ha protagonizado una de las conversaciones más reveladoras de 'Cuarto Milenio'. El naturalista Álex N. Lachhein ha desgranado junto a Iker Jiménez todo lo que se sabe —y lo que se sospecha— sobre este tiburón prehistórico que pudo alcanzar los 24 metros de longitud y las 90 toneladas de peso, y que se alimentaba de ballenas. Un animal cuya existencia está confirmada por el registro fósil, pero cuya desaparición sigue generando debate.

Iker Jiménez ha presentado el caso como "un arquetipo de algo clásico de la criptozoología" y ha subrayado la diferencia con otros seres estudiados en el programa: "Aquí sabemos que hubo un ser de este tipo y la pregunta es si todavía puede quedar alguno". El presentador también ha recordado que Diego Marañón le habló hace años de un hallazgo en Almería: "Una disputa por una serie de dientes que eran tan desproporcionados que eran imposibles, a no ser que en las aguas del planeta existiese una criatura más grande que un autobús".

El megalodón: un tiburón gigante del que solo quedan dientes

Álex N. Lachhein ha definido al Megalodón como "el Leviatán por excelencia del planeta" y ha aclarado que "no es estrictamente criptozoológico porque sabemos que existió". Sin embargo, reconstruir a este animal resulta enormemente difícil. El naturalista ha explicado que "los tiburones son animales cartilaginosos y entonces lo único que fosiliza son algunos pocos discos vertebrales y los dientes, que al tener esmalte resisten la erosión y fosilizan". Según ha detallado, apenas se conservan "una colección de unas 150 vértebras o anillos vertebrales y muchos dientes", pero "ni siquiera las mandíbulas fosilizan, todo queda arrasado por el tiempo".

Sobre las causas de su desaparición, Lachhein ha señalado que "se cree que se alimentaba de ballenas, que vivía en aguas tropicales y que posiblemente algún cambio del clima que enfrió las aguas o las propias glaciaciones" pudieron provocar que sus presas emigraran a aguas más frías adonde el megalodón no pudo seguirlas. La ciencia oficial, ha indicado, "data la extinción de este animal entre 1,6 y 2 millones de años".

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Los dientes del HMS Challenger y la datación de Vladimir Chesky

El momento más llamativo de la conversación ha llegado con el relato de los dientes hallados por el buque HMS Challenger. Álex N. Lachhein ha explicado que el gobierno británico fletó una expedición y que en 1878, "dragando el océano en las aguas cercanas a Tahití, a Rangiroa, a 4.000 m de profundidad, aparecen 2 dientes de megalodón".

Esos dientes permanecieron sin estudiar hasta 1956, cuando el científico ruso Vladimir Chesky intentó datarlos midiendo la capa de dióxido de manganeso depositada sobre ellos. "Chesky, que controla las tablas de aplicación del manganeso porque sabe cómo se va quedando el manganeso ahí, mide la capa de manganeso y da para el primer diente una antigüedad de 24.000 años y para el segundo de los dientes, nada menos que 11.000 años", ha relatado el naturalista.

Iker Jiménez ha completado la imagen con una frase elocuente: "Conviviendo con las pinturas rupestres". Es decir, según esa datación, el megalodón habría estado vivo durante el Pleistoceno tardío, en plena era de los humanos prehistóricos. Lachhein ha señalado que la datación "genera una gran polémica" y que Chesky "fue acusado de fraude". "Le acusaron de que estaban las dataciones mal hechas, de que el método de manganeso no servía para esto, de que la metodología usada por él era obsoleta o que incluso los dientes ya eran fósiles cuando el manganeso se depositó encima", ha enumerado.

Otodus megalodon: ni pariente del gran blanco ni del género Carcharodon

Otro punto clave ha sido la clasificación taxonómica. Álex N. Lachhein ha aclarado que "hoy se sabe que el megalodón no es pariente del blanco". "Antes se pensaba que sí y se encuadraba dentro del mismo género Carcharodon. Hoy no. Hoy está encuadrado dentro del género Otodus: Otodus megalodon. No tiene nada que ver uno con el otro", ha afirmado.

El cambio se produjo, según ha explicado, porque "haciendo anatomía comparada y estudios más sesudos se han dado cuenta de que esa línea no da, no va a dar al blanco, sino a otros". La forma de los dientes del megalodón, ha precisado, es "muy diferente anatómicamente" a la del gran tiburón blanco, pese a que durante décadas se consideró a aquel "el padre del gran blanco".

Los avistamientos: Port Stephens y la familia Gray Saint Gray

A nivel popular, ha indicado Lachhein, "el megalodón es uno de los más fuertes seres de la criptozoología por los avistamientos". Ha citado "media docena de avistamientos de tiburones", entre los que destaca el de Port Stephens, considerado el más famoso, y el de la familia Gray Saint Gray en 1928, con un nuevo avistamiento por parte del hijo de la familia cinco años más tarde.

En esos encuentros, los testigos "avistan un tiburón de unos 15 metros de longitud como mínimo". Lachhein ha explicado el método de estimación: "En todos los avistamientos el animal se pone casi muchas veces en paralelo a la embarcación y tú conoces la eslora de tu navío y, por lo tanto, puedes saber si es más grande o más pequeño". Todos los testigos, ha subrayado, "coinciden en que el animal que han visto nadar o pasar al lado suyo tiene como mínimo la longitud de la eslora del barco".

¿Podría el megalodón seguir vivo en las profundidades?

Según ha expuesto Álex N. Lachhein, "en el imaginario colectivo se ha instalado desde hace bastante tiempo la idea de que pudiera quedar una población superviviente a la extinción" en las aguas profundas del océano. La hipótesis, sin embargo, sigue siendo eso: una hipótesis. La ciencia oficial sitúa su desaparición hace entre 1,6 y 2 millones de años, mientras que la controvertida datación de Vladimir Chesky la acercaría a apenas 11.000 años.