La historia de Jose y su perrita enternece a Alfonso en 'First Dates': "Eres especial"
'First Dates' vive una entrega muy especial en la que los solteros acuden al restaurante con sus perros
Jose se lanza con un "mordisco" en el cuello pero Alfonso se frena: "Pienso en mi madre"
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José ha acudido a este especial de ‘First Dates’ con su perra Noa. No se trata de una mascota, es un perro de apoyo emocional y le ha ayudado a mejorar mucho el síndrome de Tourette que sufre y que le provoca movimientos involuntarios. A su encuentro en el restaurante más famoso de la televisión acudía Alfonso, también acompañado de su perro, y valoraba su gesto diciéndole: “Eres especial”.
Alfonso y José son casi vecinos pero no se han visto nunca hasta que han llegado a 'First Dates'. En el restaurante se han gustado nada más verse, él le ha hablado del síndrome que sufre y Alfonso se mostraba impresionado con sus palabras y su actitud: "Lo ha compartido conmigo y lo valoro positivamente", comentaba.
Jose le contaba también que ha aprendido a vivir con ello y que empeora cuando sufre emociones muy fuertes, tanto positivas como negativas. Gracias a Noa está mucho mejor y agradecía las palabras de Alfonso: "Es bonito ser especial".
Las camareras de 'First Dates' también querían dar las gracias a José, las hermanas le explicaban que ellas sufren toc y le decían: "Nos hemos sentido muy identificadas contigo, también hemos sentido empatía, nos alegramos de que tu perra haya sido tu terapia, gracias por ser tan generoso y compartirlo".
La cita iba sobre ruedas... Tanto que José se lanzaba. Alfonso le ofrecía un poco de su vino para brindar, él le decía que no quería mezclar para no besarle pero lo cierto es que empezaba por los piropos y pasaba al contacto físico: "No quiero mezclar porque si mezclo te beso aquí mismo. Me gusta tu pecho, te estoy morboseando..."; "lo sé", le respondía Alfonso y Jose insistía: "Te estoy viendo el pechito peludito".
Jose se lanza con Alfonso
A solas, Alfonso nos confesaba que no quería lanzarse porque pensaba en su madre, pero lo cierto es que, cuando pasaba a un momento más íntimo con Jose, no podían contenerse. Primero le pedía un mordisquito en el cuello y a Jose le bastaba para, con esa excusa, besarle.
Tras tanta intimidad compartida entre los solteros, la decisión de ambos estaba clara: se habían gustado tanto física como personalmente, así que habrá segunda cita.
