Gonzalo Pérez Sarró pasa miedo durante un aislamiento en la comisaría de Navalmoral de la Mata: "No hay salida"
El escritor ha pasado la noche en una comisaría de policía en la que ocurren fenómenos paranormales
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Esta semana ha sido Gonzalo Pérez Sarró quien ha protagonizado la sección ‘Modo incógnito’. El escritor, que lleva más de cuarenta años en la investigación del mundo de lo desconocido, ha escogido para realizar un aislamiento su localidad natal: Navalmoral de la Mata, en Cáceres.
Gonzalo ha comenzado su reportaje explicando que no era la primera vez que realizaba una investigación de este lugar, puesto que ya estuvo allí realizando una grabación para ‘Milenio 3’, el programa radiofónico de Iker Jiménez.
Sin embargo, en aquella ocasión Gonzalo no estuvo solo, puesto que estaban en el lugar los agentes que esa noche estaban de guardia en este edificio que por entonces ya era usado como comisaría de policía.
Un antiguo colegio religioso, plagado de fenómenos paranormales
El edificio, que en el pasado fue un colegio gestionado por un grupo de religiosas, fue transformado décadas después en la comisaría de policía de la localidad cacereña. Son muchos los testimonios de personas que aseguran que entre las paredes de este antiguo colegio ocurren fenómenos paranormales.
Un conserje, que hacía la ronda una noche en el lugar, aseguró en los años 70 haber visto una especie de procesión de pequeñas presencias en una de las estancias, concretamente siete figuras espectrales, que iban cambiando de aula para su pavor “como flotando, puesto que no tenían pies”.
Años más tarde, cuando el edificio ya estaba ocupado por el cuerpo de policía, los agentes comenzaron a dar testimonio sobre extraños ruidos que se escuchaban en la planta de arriba pese a que esa estancia estaba desalojada, únicamente servía como almacén.
Para este segundo aislamiento, Gonzalo ha podido estar completamente solo: “Los agentes de la comisaría fueron tremendamente amables al abandonar el edificio durante el aislamiento, esta vez yo sabía que estaba solo y que los sonidos que escuchase no eran humanos”.
