Salud

El aumento de casos de cáncer en menores de 50 preocupa a los médicos: las causas cada vez son más concretas

Este aumento de casos de cáncer preocupa a los especialistas. Pixabay
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El cáncer ha estado relacionado durante décadas al envejecimiento. La mayor parte de los diagnósticos se concentraban en personas mayores de 60 años y los programas de prevención se diseñaban pensando en ese perfil. Pero, algo está cambiando. Cada vez más estudios internacionales alertan de un aumento sostenido de determinados tipos de cáncer en adultos menores de 50 años, una tendencia que preocupa a los profesionales.

Lo más llamativo es que este fenómeno ya no parece una simple consecuencia de que las pruebas diagnósticas son mejores. Es cierto que la detección precoz influye, pero los expertos coinciden en que existen factores relacionados con el estilo de vida, la alimentación, el entorno y la exposición acumulada a determinados riesgos que podrían estar impulsando este incremento.

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Una tendencia que se repite en diferentes países

Los datos procedentes de Europa, Norteamérica, Oceanía y algunos países asiáticos muestran una realidad parecida: ciertos tumores están aumentando entre personas que todavía no han cumplido los 50 años. El fenómeno se ha observado en al menos una decena de países y afecta especialmente a algunos tipos de cáncer digestivos, ginecológicos y hematológicos.

Un análisis internacional, publicado en la revista Military Medical Research, analizó datos recopilados entre 2000 y 2017 a partir de dos de las mayores bases globales sobre la enfermedad. Identificó varios tumores cuya incidencia está creciendo más rápidamente entre los menores de 50 años que entre las personas de mayor edad. Entre ellos destacan el cáncer colorrectal, el cáncer de cuello uterino, el cáncer de páncreas, algunos tumores uterinos, determinados cánceres renales y el mieloma múltiple.

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La preocupación no se limita únicamente al número de diagnósticos. En algunos de estos tumores también se está observando un aumento de la mortalidad o una mayor frecuencia de diagnósticos en fases avanzadas.

El cáncer colorrectal es el que más alarma genera

Tradicionalmente se asociaba a edades avanzadas, pero cada vez aparecen más casos en adultos jóvenes. Hasta un 10% de los diagnósticos ya corresponden a personas menores de 50 años en algunas regiones del mundo. Además, las previsiones apuntan a que la incidencia seguirá creciendo durante los próximos años.

Parte del problema es que muchos pacientes jóvenes no encajan en el perfil clásico de riesgo y tanto ellos como algunos profesionales pueden tardar más en sospechar la enfermedad. Esto hace que los diagnósticos sean más tardíos. De hecho, distintos estudios señalan que una elevada proporción de los menores de 50 años recibe el diagnóstico cuando el tumor ya se encuentra en una fase avanzada. Los síntomas de alarma continúan siendo los mismos: sangrado rectal, cambios persistentes en el ritmo intestinal, pérdida de peso inexplicable, anemia o dolor abdominal prolongado.

La dieta occidental aparece en el punto de mira

Cuando los especialistas intentan explicar este fenómeno, la alimentación surge una y otra vez como uno de los factores más importantes. El patrón alimentario que se ha extendido durante las últimas décadas con un alto consumo de carnes procesadas, bebidas azucaradas, productos ultraprocesados y una baja ingesta de frutas, verduras y fibracoincide temporalmente con el incremento de algunos cánceres de aparición temprana.

La investigación científica sugiere que una dieta pobre en fibra puede alterar la microbiota intestinal y favorecer procesos inflamatorios crónicos. A su vez, el exceso de azúcares, grasas de baja calidad y alimentos ultraprocesados se relaciona con obesidad, resistencia a la insulina y alteraciones metabólicas que podrían favorecer determinados tumores.

Otro factor que aparece repetidamente en las investigaciones es el aumento global del sobrepeso y la obesidad. La grasa corporal no es simplemente un almacén de energía. Actúa como un órgano metabólicamente activo capaz de producir sustancias inflamatorias, alterar niveles hormonales y modificar procesos biológicos relacionados con el crecimiento celular. Varios estudios han relacionado la obesidad con un mayor riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer, entre ellos los de colon, endometrio, riñón, páncreas y mama.

Lo más relevante es que la exposición comienza cada vez antes. Muchos investigadores piensan que las generaciones nacidas a partir de los años setenta y ochenta han acumulado factores de riesgo metabólicos desde edades más tempranas que las generaciones anteriores.

Una vida cada vez más sedentaria

La reducción de movimiento diario es una de las transformaciones más profundas de las sociedades modernas. Se pasan más horas sentados, se usa más el transporte motorizado y se realiza mucho menos esfuerzo físico que generaciones anteriores.

Los expertos consideran que el sedentarismo favorece indirectamente al aumento de riesgo oncológico porque favorece la obesidad, empeora la salud metabólica y aumenta los niveles de inflamación de bajo grado.

El entorno podría influir

La exposición a contaminantes atmosféricos, sustancias químicas industriales, pesticidas, microplásticos y otros compuestos presentes en el entorno ha aumentado considerablemente durante las últimas décadas. Aunque demostrar que existe una relación directa es difícil, numerosos grupos científicos consideran que estas exposiciones podrían contribuir al incremento de algunos cánceres de aparición temprana. La dificultad radica en que los efectos suelen ser acumulativos y pueden tardar años o incluso décadas en manifestarse.

¿Hay más casos diagnosticados porque se buscan más?

Hoy existen mejores técnicas de imagen, más acceso a pruebas médicas y programas de cribado más desarrollados que hace veinte o treinta años. Esto ayuda a detectar tumores que antes podrían pasar desapercibidos.

Sin embargo, los investigadores señalan que este factor por sí solo no explica la tendencia observada. Si el aumento se debiera únicamente a una mejor detección, los incrementos aparecerían de forma parecida en todos los tipos de cáncer. Sin embargo, el crecimiento se concentra especialmente en determinados tumores, lo que podría sugerir que existen causas biológicas y ambientales adicionales.

Por otro lado, se resalta que la edad no debe ser un motivo para descartar automáticamente un posible cáncer. Se recomienda que se consulten cuando haya síntomas persistentes como sangrados inexplicables, cambios intestinales prolongados, pérdida de peso involuntaria, fatiga intensa, bultos sospechosos o dolores que no desaparecen. La detección precoz es una de las herramientas más eficaces para mejorar el pronóstico.